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Cómo ser mujer

Leí Como ser mujer de Caitlin Moran a comienzos del verano animada por las opiniones encontradas acerca de la obra. Muchas alabanzas y alguna que otra descalificación. “Altamente provocativa”, “divertida e inteligente”, “feminista estridente”, “lo que el feminismo estaba esperando”… o “es difícil concentrar tantas tonterías en 360 páginas”.

Caitlin Moran es una conocida escritora y periodista británica que trabajó desde muy joven en diversas revistas y en la radio. Actualmente es columnista del diario The Time y también crítica de televisión.  Como ser mujer se publicó en 2011 en Gran Bretaña, convirtiéndose rápidamente en un éxito de ventas,  y fue publicada en España en junio del año pasado.

Cómo ser mujer 3La obra, escrita en primera persona y en tono de comedia, repasa de forma desenfadada temas como la sexualidad, el cuerpo, la alimentación, el machismo, el feminismo, la belleza, las relaciones de pareja, el amor, la maternidad o el aborto. Moran los aborda desde su experiencia personal, familiar y profesional, contándonos sus obsesiones, miedos y dudas sin pudor y con un lenguaje directo. La escritora no se centra en la desigualdad salarial, en la violencia  contra las mujeres o en otras grandes reivindicaciones. Caitlin Morán habla de cuestiones que tienen que ver con la rutina femenina, con su día a día, cuyo carácter pernicioso es menos evidente y que le afectan más de lo que parece: la depilación, las dietas, los tacones, la ropa interior, la menstruación, la apariencia externa… Arremete contra los tópicos de “el hombre de mi vida”, “el mejor día de tu vida”, la maternidad. Y todo eso de una forma divertida. Morán hace reír.

Una de las críticas que le hacen a Cómo ser mujer es su tono demasiado frívolo, sobre todo en el capítulo que dedica al aborto, que hace excesiva mención a referencias específicas de la cultura pop, a estrellas televisivas, a series y músicos británicos, también que se refiere a un solo tipo de mujer (blanca, urbana, y profesional como ella). Morán contesta que apenas una feminista logra cierto éxito, se le pide que salve al mundo.

¿Tiene sentido ser feminista en un país occidental en la actualidad? Hay muchas personas que piensan que el feminismo en países desarrollados no tiene ya razón de ser. Lo que una mujer que se sienta discriminada debe hacer es acudir al juzgado de guardia y poner una denuncia. En la actualidad las leyes y los tribunales defienden los derechos de las mujeres.

Tan solo un 1,7% de españoles se define como feminista, según el barómetro del CIS del mes de abril de 2013, y el 44% de las chicas, según un estudio de la Federación de Mujeres Progresistas, creen que para realizarse necesitan el amor de un hombre, que los celos son una prueba de amor y que ellos son más atractivos si son agresivos y valientes.

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Caitlin Moran piensa que hay que recuperar “urgentemente” la palabra feminismo. El feminismo es demasiado importante para dejárselo a la academia, por eso hay recuperar la esencia de un concepto desgastado. Moran dice que no existe otra palabra que feminismo para definir “hacer que el mundo sea igual para hombres y mujeres”. Dice: “Si quieres que no te llamen feminista, entonces, vale: no tengas educación, no tengas un trabajo, o déjalo cuando te cases, admite que si te violan no se considerará un crimen y devuelve tu derecho al voto”. También que “no existe un único feminismo ni un conjunto de reglas que funcionen igual para todas las mujeres. Pero una buena forma de saber si estás ante una situación de machismo es preguntarse: ¿A los hombres les pasaría lo mismo?, ¿tienen un equivalente a esto?”

No creo que Caitlin Morán quisiera realmente contestar a la pregunta de cómo ser una mujer, nada de lo que dice es nuevo, ni se acaba en esta suerte de autobiografía particular. Pero bajo su aparente superficialidad creo que da en el clavo en muchas de las cuestiones que plantea, enfrentándose a muchas ideas preconcebidas que casi siempre nos pasan desapercibidas. Y esto, haciéndote pasar un buen rato.

 

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La hermana de Freud

En 1938 Sigmun Freud consigue un salvoconducto para salir de Viena y trasladarse a Londres. Viena es una ciudad ocupada por los nazis y a Freud le dan la posibilidad de que le acompañen en su viaje algunas personas. El padre del psicoanálisis escribe una lista de dieciseis nombres, Freud tiene cuatro hermanas en Viena pero ninguna de ellas está en esa lista. Adolphine, Marie, Pauline y Rosa fueron deportadas en el otoño de 1942 y fallecieron poco después en los campos de exterminio.

Adolphine, Marie, Rosa y Pauline Freud

Adolphine, Marie, Rosa y Pauline Freud

La hermana de Freud es el relato biográfico de Adolphine Freud que se inicia con esta terrible circunstancia. Esta novela del escritor macedonio Goce Smilevski, fue publicada en 2010 y editada en español por Alfaguara en enero de este año. Esta obra, premiada por la Unión Europea, ha sido traducida ya a 30 idiomas.

Goce Smilevski comenta en una entrevista publicada en el diario El País, que elige a Adolphine como protagonista porque cree que la historiografía es injusta por definición. “Está obsesionada con los que mandan, con la gente influyente y poderosa, mientras que el recuerdo de la gente corriente muere con quienes les conocieron. Adolphine Freud pasó toda su vida junto a su hermano, del que sabemos muchas cosas, tanto importantes como triviales (incluido el detalle de dónde compraba sus puros y cuántos se fumaba al día), y en cambio no sabemos casi nada de lo que podríamos llamar la vida personal de ella, sus penas y sus alegrías. Visto desde esta perspectiva, Adolphine es una metáfora de la gente olvidada, de aquellos cuyas vidas fueron —si es que no hay nada más que este mundo material— menos que huellas en la arena del tiempo. Su voz narrando esta novela es un eco de las voces de la gente que tuvo una vida parecida a la suya, y que desapareció de la Tierra sin dejar nada que recuerde su existencia.”

La hermana de FreudLa hermana de Freud nos traslada a una época a finales del siglo XIX y principios del XX en la que se producen numerosos cambios, comienza la revolución sexual, el feminismo y surgen nuevas corrientes en la psicología. Es una época difícil para las mujeres. Un ejemplo de ello es la vida de Klara, la hermana de Gustav Klimt, amiga de Adolphine que se enfrenta a muchas dificultades para expresar sus ideas sobre la condición de la mujer y hacerse oir.

En un momento de la historia, Klara mantiene una conversación con Freud acerca de la obra de John Stuart Mill, El sometimiento de las mujeres:

“-¿Qué progreso puede haber si se cumple una de las premisas de Mill para la igualdad de los sexos: que la mujer casada pueda ganar lo mismo que su esposo? Tenemos que reconocer que ocuparse de la casa y de los hijos exige la dedicación completa de alguien, lo que quiere decir que cualquier trabajo fuera es impensable. Si la mujer ganase lo mismo que el hombre, ¿quien cocinaría, quién se ocuparía de las tareas domésticas, quién cuidaría a los niños?- preguntaba mi hermano.

-La sociedad tendrá que organizarse -repuso Klara-. Habrá que estructurarla sobre bases diferentes, para que nadie resulte perjudicado, y que las mujeres por fin dejen de estar sometidas.

-Aun suponiendo que tal reorganización fuera posible, ¿qué pasaría con las mujeres? Las mujeres son seres diferentes, no inferiores, pero sí completamente diferentes de los hombres. Cambiar su educación y lanzarlas a la lucha por ganar el sustento haría que la mujer perdiese toda su afabilidad y dulzura. Se perdería nuestro ideal de la feminidad.

-¿Y a quién le hace falta su ideal de la feminidad?- preguntó Klara, y mi hermano, incapaz de dar en ese momento con la respuesta adecuada, permaneció callado-. A nosotras no nos hacen falta los ideales inventados por los hombres, lo que necesitamos es libertad e igualdad.”

Sigmund Freud describe en sus cartas a Adolphine como una persona muy sensible, y su hijo Martin, que escribió un libro sobre la vida de su padre, en el que intenta explicar cómo eran las relaciones familiares, cuenta que, en la familia Freud, Adolphine estaba infravalorada, que todos la consideraban tonta y ridícula. En la novela el autor recrea su especial personalidad y sus dificultades para afrontar su vida, sus relaciones con los demás. Adolphine pasó siete años en un psiquiátrico de Viena llamado “El Nido”.

El capítulo en el que empieza a contar su experiencia en este hospital comienza con la frase: “Todas las personas normales son normales de la misma forma, mientras que cada loco lo es a su manera”.

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