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La música nunca se detuvo

Oliver Sacks es un neurólogo inglés que vive y ejerce la medicina en Nueva York. Es conocido sobre todo por sus libros sobre la complejidad de la mente basados en experiencias con sus pacientes. Sacks nos cuenta siempre sus casos dando los menos datos posibles desde el punto de vista clínico y nos ofrece, sobre todo, las vivencias de las personas que padecen las enfermedades. El primer libro que leí de él fue Un antropólogo en marte en el que cuenta, entre otras,  la historia de Temple Grandin, una profesora con autismo capaz tan sólo de tratar y comprender a los animales pues la complejidad de las emociones humanas la hace sentir como «un antropólogo en Marte». Después me enteré de que era el autor de la obra del mismo título sobre la que se basa la famosa película Despertares (1990) protagonizada por Robin Williams y Robert De Niro. También leí El hombre que confundió a su mujer con un sombrero donde Oliver Sacks explica el caso de un músico cuya parte visual de su cerebro comienza a degenerar y tiene verdaderas dificultades para reconocer por la vista a las personas y las  cosas.

Oliver Sacks 2En todos los casos que nos cuenta, Sacks explica mecanismos de supervivencia del cerebro, de personas que ante su enfermedad se adaptan y encuentran otra manera de hacer las cosas. Un elemento recurrente en muchos de los casos que nos relata es la música. Sacks dice que el cerebro sintoniza mucho con la música, incluso en las personas poco musicales. Crecemos en un entorno en el que hay música por todas partes y el cerebro es muy sensible a ella. La música tiene también un gran poder organizativo sobre todo en las canciones infantiles. La gente suele recordar la letra de una canción si va acompañada de la música. En muchos casos la gente con afasia (perdida de la capacidad de producir o comprender el lenguaje) pueden mantener el lenguaje si está con música.  Sobre este tema, sobre la relación de la música y el cerebro humano escribió Musicofilia.

Hace unos días compré por curiosidad una película titulada La música nunca se detuvo (2011). Me llamó la atención porque ponía en la carátula que estaba basada en la historia de Oliver Sacks titulada El último hippie. Y El último hippie es una de las siete historias de Un antropólogo en marte. Parece ser que la película en España no ha pasado por los cines y se ha editado directamente en dvd hace muy poco.

la musica nunca se detuvo 2La música nunca se detuvo trata del valor terapéutico de la música, de la estrecha relación entre la música y los recuerdos. La película cuenta la historia de Gabriel (Lou Taylor Pucci) que ante la incomprensión de sus padres escapa en 1967 de su casa. Años más tarde, ya en los 80, Henry y Helen (J.K. Simmons y Cara Seymour) lo encuentran en un hospital con un enorme tumor cerebral. Gabriel es operado y pierde la memoria a corto plazo y queda convertido en prácticamente un vegetal. Los médicos descubren que la música despierta a Gabriel de su letargo y su padre, un gran aficionado a la música,  pide a una terapeuta musical (Julia Ormond) que ayude a su hijo. El problema surge al comprobar que no es la música compartida con el padre la que le ayuda, sino la de los 60, la que le acompañó en todas sus experiencias vitales de juventud. Así, gracias a Los Beatles, Bob Dylan, los  Rolling Stones y, sobre todo, los Grateful Deap, su grupo favorito, Gabriel recuerda y conecta con los demás.

La música es un factor clave para crear la identidad humana y, como dice Oliver Sacks, somos una especie tan lingüística como musical. La música nunca se detuvo ha sido una grata sorpresa.

“¿No os pasa que oís una canción y os traslada inmediatamente al momento en el que os enamorasteis de ella, como si no hubiese cambiado el tiempo?”

 

 

sintoniza mucho con la música, incluso en personas de las llamadas poco musicales. – See more at: http://www.eduardpunset.es/412/charlas-con/la-complejidad-de-la-mente-segn-oliver-sacks#sthash.OsTkPz4M.dpuf
sintoniza mucho con la música, incluso en personas de las llamadas poco musicales. – See more at: http://www.eduardpunset.es/412/charlas-con/la-complejidad-de-la-mente-segn-oliver-sacks#sthash.OsTkPz4M.dpuf
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Inefable

Quiero que conozcáis a Félix Albo, un contador de historias mediterráneo (Crevillente, Alicante) que he tenido el gusto de escuchar en varias ocasiones gracias  a mi trabajo. Félix Albo se dedica desde hace casi veinte años a contar historias por toda la geografía española y latinoamericana. Escucharlo es un verdadero placer, con solo la palabra consigue emocionarte. Félix también enseña a contar a padres y madres, profesores, profesionales de la cultura y lo social… Y también escribe. Conozco dos publicaciones suyas, el álbum ilustrado  Si un día juntásemos todas las camas del mundo y Memento mori, una colección de historias que fue una sesión para adultos.

Felix AlboFélix Albo tiene un Blog, Cuaderno de viaje, donde habla de su calendario de actuaciones, del contenido de sus sesiones de trabajo y donde publica lo que el llama “peritas”  de las que quiero especialmente hablar hoy. También publica otro llamado Biblioteca de los elefantes donde hace una selección de publicaciones de literatura infantil y juvenil, comentándolas.

Casi todos los lunes, en Cuaderno de viaje, Félix publica una “perita”. Elije una palabra del diccionario y su significado, y escribe una historia basada en ella. Después hace una breve reflexión personal relacionada con la actualidad. Todos sabemos que cuando nos referimos a algo diciendo que es una “perita” o una “perita en dulce” es porque es algo realmente apetecible por su gran valor o por sus buenas cualidades. Y así son las peritas de Félix Albo, palabras que funcionan como cuando tiramos una piedra en el agua.

De todas las peritas que he ido leyendo últimamente hay una que me ha gustado especialmente y que quiero compartir con el permiso de Félix:

(Palabra procedente del latín).
1.- adj. Que no se puede explicar con palabras.
 
EL REGALO – Félix Albo

Al volver de la biblioteca donde había ido a hacer un trabajo del instituto se encontró con su padre en casa a quien no esperaba hasta el sábado.
¡Anda!, ¿qué haces aquí? -le preguntó después de los dos besos.
Vengo a por ti, esta noche nos vamos a…
Papá -le interrumpió-, que esta noche ya he quedado.
Pues tendrás que desquedar -le dijo-, porque ya he hecho los…
Papá, ¿no lo podemos dejar para otro…
Venga- le cortó levantándose- cámbiate si quieres. Mañana a las nueve de la mañana ya estaremos aquí. Y a partir de que volvamos tienes toda la vida para quedar.
Y fue a la cocina y sacó una bolsa con dos bocatas, y un par de botellas de agua. Y le dieron dos besos a la madre que quedó en casa.
En el viaje solo rompía el silencio una tonadilla silbada por el padre, hasta que él puso la radio.
Alguna hora después salieron del asfalto para tomar un camino de tierra durante más de cuarenta y cinco minutos.
¿Pero se puede saber dónde vamos? -le preguntó extrañado y un poco de mala gana.
A un sitio donde ya tenías que haber estado -le contestó su padre con una cortante sonrisa.

Detuvieron el coche bajo una ladera sembrada de pasto. La tarde se estaba desvaneciendo. Sacaron las bolsas y dos sacos de dormir y se adentraron en el prado hasta llegar más o menos al centro.
Cenaron en silencio. El padre miraba el horizonte y cómo se iba pintando bello el poco día que quedaba. Cuando acabaron de cenar el padre se tumbó boca arriba y le dijo:
Este es uno de los mejores regalos que tiene la vida, el silencio.
No me digas que me has traído hoy viernes aquí para escuchar el silencio -le contestó.
Shhhhhhh -siguió su padre-. No hablo del silencio de fuera, sino del de dentro. Y ese es solo el primer regalo. Túmbate, túmbate.
Y se tumbó. Y en sus adentros solo cabían frases de enfado y reproche, imágenes de sus amigos de fiesta, casi seguro en el Sisabana, disfrutando de la buena música y una cerveza, y quien sabe si de la mirada de alguna de las del grupo de las chicas, y buscó en su imaginación la mirada de Andrea, Andrea divertida y bella, con sus amigos y no cómo él que estaba tumbado en medio de un prado de vete tú a saber dónde tratando de escuchar a grillos y vete tú a saber qué otros animalejos… Y así se durmió, con todo ese ruido dentro.

Al rato su padre le despertó. Era completamente de noche cuando abrió los ojos y se incorporó sentado. Su padre le hizo una seña para que mirara hacia arriba y quedó fascinado. El firmamento estallaba lleno de estrellas sobre él. Toda una bóveda inmensa tintineaba en absoluto silencio. Nunca había visto nada igual. La boca la tenía abierta, pero más los ojos y por ellos se le colaba una sensación inefable que le inundaba hasta rebosarle.
Ahí están todas las respuestas -susurró su padre-. Ahí están todas las respuestas porque la gente lleva milenios haciéndoles las preguntas de la vida y escuchando. Ahí están también todos los deseos, todos los sueños, porque millones de humanos han encontrado en el cielo la fuerza para perseguirlos, para pelearlos hasta alcanzarlos. Ahí está toda la belleza de la vida, hijo.

Noche estrellada araucada por MA&JI´s Photo

Noche estrellada araucada por MA&JI´s Photo

A partir de ahí, su padre empezó a desgranarle el cielo, a descifrarlo, a leer las estrellas, y le contó de Hércules, y Casiopea, y Leo, y Piscis, y el Perro Mayor, y Orión y Tauro y el inmenso Pegaso… Nunca su padre le había hablado de las estrellas. No tenía ni idea de que supiera tanto de constelaciones. No podía imaginar que cada noche tuviera guardada en ella tantas historias.
A las cinco de la madrugada rompió lo negro la luna y su padre desnudó sin tapujos su pasión por la grande, la dama blanca, la luna llena, la negra, la media. Fue una noche brutal. Disfrutar de ese silencio tan lleno de palabras, tan lleno de esa sensación que aún es incapaz de expresar, tan lleno de noche, tan lleno del amor que se comparten los padres y los hijos. Una noche tan llena como ninguna.
No fue la última noche que pasó a la intemperie. Pero ninguna fue igual. No fue igual ni con sus amigos, ni con sus amantes, a pesar de él aprender, mirar, buscar y medio entender. Nunca fue igual.
Fue muy parecido cuando le entregó el regalo a su hijo. Un regalo que también lo fue para él, aquella boquita abierta, aquellos ojos sin parpadear, aquel silencio para embeber tanta belleza… Eso fue hace muchos años ya.

Hoy lo ha vuelto a revivir. Está tumbado, y su mirada va desde el inmenso cielo, hasta la cara embobada de su nieto, escuchando como la noche toma la voz de su hijo que también es padre y lee página a página las historias que siempre guarda en silencio, dentro de sí, el firmamento.

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Narrativa espacial

Con cada avance tecnológico surge una nueva manera de narrar, de contar historias. Con la narrativa hipermedia surgió una forma no lineal de contar las cosas y no sólo con texto sino también con elementos multimedia, animaciones, videos, audios… Además, el lector comenzó a poder interactuar con el texto accediendo a los contenidos de distintas formas y en distintos momentos. Con forme avanza la tecnología la capacidad de crear narrativas no lineales es mayor y cada vez con más elementos audiovisuales.

En la actualidad ya no sólo se habla de hipermedia, de la convergencia interactiva entre diferentes medios en el ámbito digital, sino que nos encontramos con la práctica “transmedia” en la que se mezcla lo digital y lo analógico. En esta línea conocí hace unos meses un proyecto de la Universidad de Murcia, de la Facultad de Bellas Artes, denominado Cinema Expandido. El Cinema Expandido designa un tipo de narrativa fílmica que opera en la articulación entre espacio ficticio y real y es una iniciativa del Laboratorio de creación hipermedia y transmedia creado por un grupo de docentes. Los profesores Fred Adam y Verónica Perales han trabajado en la escritura artística usando estos tipos de formatos emergentes. Para ellos el control de las tecnologías o, al menos, la comprensión de su funcionamiento, es más que una cuestión profesional, es una cuestión social.

Para los proyectos que han desarrollado, sus alumnos y alumnas han utilizado diferentes herramientas. Los códigos QR y softwares libres como los de las aplicaciones Aris Games y Notour. Aris Games es una plataforma de creación de juegos y experiencias interactivas geolocalizadas. Aris permite situar personajes virtuales interactivos, elementos dinámicos audiovisuales y, en general, potenciar la comunicación entre lo virtual y lo real. Aris es fruto de un grupo de desarrolladores de la Universidad de Madison. Notour es una herramienta que permite crear recorridos y paisajes sonoros. Ha sido desarrollada por el colectivo gallego Escoitar.

Las prácticas realizadas de cinema expandido en el curso 2012-2013 se centraron en el cine de Win  Wenders, en concreto en su película El cielo sobre Berlín (1987). De entre todas las prácticas hay una que me llamó la atención especialmente: Ángelos. Sus autores lo definen como un proyecto de auralidad aumentada. El proyecto consiste en un paseo sonoro en el que el usuario se transforma en un ángel compasivo-pasivo (como el ángel protagonista de El cielo sobre Berlín) y emprende una ruta aleatoria en la que escucha diferentes pensamientos de diversas personas dentro del área del Campus de Espinardo de la Universidad de Murcia (UMU).

angel-berlin

Me han interesado especialmente los conceptos de paisaje sonoro y auralidad. En un artículo titulado La auralidad consensuada, Juan Gil del colectivo Escoitar, dice que un lugar es un espacio habitado y cargado de significado, un espacio de identidad, relacional e histórica, que está construido, en gran medida, de memoria. Y una importante parte de esa memoria, individual o colectiva, es el resultado de nuestra escucha. Cada lugar y cada situación, pero también cada acto y cada instante, están ligados inexorablemente a unos sonidos concretos que los caracterizan, los identifican, los individualizan, frente a las acústicas de otros espacios y contextos.

Paisajes sonoros, espacios que cuentan historias.

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Un ángel en mi mesa

Primero conocí la película de Jane Campion y un tiempo después pude leer la autobiografía de la escritora neozelandesa Janet Frame. Ahora acabo de volver a ver la película después de varios años y he vuelto a quedar enganchada con la historia de esta escritora a la que la literatura le salvó la vida literalmente.

Janet Frame

Un ángel en mi mesa reúne en un sólo volumen las tres partes de la autobiografía de Janet Frame, Hacia la isla (1982), Un ángel en mi mesa (1984) y El enviado de la ciudad de cristal (1985). La obra se hizo famosa gracias a la película de Campion, directora de cine también de Nueva Zelanda y con películas tan conocidas como El piano.

En la primera parte de la obra conocemos a Janet, una niña pequeña, regordeta y pelirroja. Su padre era ferroviario y su madre sirvienta. El hermano mayor de Janet sufría de epilepsia y era continuamente apaleado por el padre y dos de sus hermanas,  Myrtle e Isabel, murieron ahogadas. La pobreza, la enfermedad y la tragedia protagonizaron su infancia. Pero a pesar de las burlas de sus compañeros y de su extrema timidez, Janet comienza a construir su mundo literario.

Un ángel en mi mesa

En la segunda parte, Un ángel en mi mesa, cuenta su adolescencia y sus estudios de magisterio. Silenciosa y tímida, marcada por su aspecto físico (pelo encrespado y de un rojo zanahoria y dientes negros por la caries) se refugia en la literatura y se aparta de todo el mundo. A raíz de un intento de suicidio es internada en un psiquiátrico del que sale con un diagnóstico de esquizofrenia. Posteriormente vuelve para quedarse durante ocho años recibiendo más de doscientos electroshocks. Durante su encierro lee muchísimo y comienza a escribir, publicando su primer libro, El lago, un conjunto de relatos. Es entonces cuando a Janet le van a practicar una lobotomía, ya que según los médicos es la única solución para su enfermedad. Justo cuando iban a realizársela llega al centro la noticia de que a Janet le han concedido el premio literario Hubert Church de relatos cortos, un premio muy prestigioso en Nueva Zelanda y así, gracias a este premio, deciden no intervenirla.

Un ángel en mi mesa de Janet FrameTras salir del psiquiátrico conoce al reputado cuentista Frank Sargeson y se va a vivir con él en una cabaña en el patio de su casa. Sargeson le anima a escribir, acabando al año su primera novela Los búhos lloran, y le ayuda también a reunir dinero para poder viajar.

En la tercera parte Janet nos cuenta su viaje por Europa: Londres, París e Ibiza. Durante su estancia en Ibiza intima con un poeta norteamericano llamado Bernard del que se enamora. Después de un tiempo vuelve a Londres y es entonces cuando un médico duda del diagnóstico de su enfermedad y, tras examinarla detenidamente, le confirma que nunca ha sufrido esquizofrenia. De pronto Janet siente que ya no es rara porque está enferma y de nuevo no encuentra sentido a su sufrimiento, a su soledad:

“Finalmente fui citada a la sala de entrevistas, donde el equipo médico se encontraba sentado ante una larga mesa presidida por sir Aubrey Lewis. El equipo ya había celebrado sus reuniones y llegado a sus conclusiones, y después de mantener una breve conversación conmigo, sir Aubrey pronunció el veredicto. Yo nunca había padecido esquizofrenia, dijo. Jamás debería haber sido ingresada en un hospital psiquiátrico. Cualquier problema que pudiera experimentar en la actualidad era sobre todo el resultado directo de mi estancia en el hospital.

Sonreí.

-Gracias- dije en tono tímido y formal, como si hubiera ganado un premio.

Más tarde, el doctor Miller repitió el veredicto con expresión triunfante. Recuerdo su expresión de deleite y el modo en que se giró pesadamente en su silla porque la cantidad de ropa que llevaba parecía dificultar sus movimientos.

-En Inglaterra hace mucho frío – comentó – . Y llevo esta ropa interior de lana, tan gruesa…

La última moda, los abrigos cortos y los pantalones estrechos, aumentaba su incomodidad. Tal vez recuerdo tan vívidamente la cantidad de ropa que el doctor Miller usaba en invierno porque yo misma me había despojado repentinamente de una prenda que había llevado puesta durante doce o trece años: mi esquizofrenia. Recordaba con cuánto asombro y temor había intentado pronunciar esa palabra al enterarme del diagnóstico, cómo la había buscado en los libros de psicología y en los diccionarios de medicina y cómo, al principio con cierta incredulidad y luego rindiéndome a la opinión de los expertos, la había aceptado; cómo en el sufrimiento y el terror de la aceptación había encontrado un consuelo y una protección inesperados, cómo había anhelado librarme de la opinión pero no estaba dispuesta a separarme de ella, e incluso aunque no la usaba abiertamente, siempre la tenía a mano para casos de emergencia, para ponérmela a toda prisa y protegerme de la crueldad del mundo (…)”

Tanto el libro como la película son muy recomendables. Un ángel en mi mesa (1990) de Jane Campion es una película larga (más de dos horas) pero muy hermosa. Está magníficamente protagonizada por la actriz Kerry Fox que ganó el León de Plata a la mejor actriz en el Festival de Venecia.  Encontrarás en ella estupendas imágenes que saben reflejar de forma excelente la belleza de la naturaleza, el aislamiento y la soledad, la delgada línea que separa la normalidad de la rareza, de lo extraordinario, y el poder de la literatura.

 

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La llegada de la primavera

Ha empezado la primavera y continuamente viene a mi cabeza una obra que me gusta mucho del artista inglés David Hockney: La llegada de la primavera en Woldgate

David Hockney nació en Bradford, una ciudad industrial de clase media. En 1937, a los 22 años,  se mudó a Londres para estudiar en el Royal College of Art. En 1963, Hockney visita New York y establece contacto con Andy Warhol y, más tarde,  visita  California y se queda a vivir allí.

Hockney es un gran dibujante, pero no le ha interesado nada el arte academicista, ni siquiera la abstracción o cualquier otro movimiento. En la década de los setenta pintaba retratos en lo que él denominaba estilo naturalista y, más tarde, cuando descubrió las infinitas posibilidades de la cámara Polaroid, comenzó a hacer cuadros puzles con miles de fotos descompuestas. Su larga etapa en Los Ángeles le convirtió en una celebridad. El azul de sus piscinas, las palmeras, los cielos brillantes, los retratos de actores y actrices de Hollywood, llenaron páginas de una iconografía con la que cosechó honores y aplausos. En aquellos años se convirtió en uno de los mitos del arte pop, una etiqueta que siempre quiso esquivar.

 

Hockney regresó a Inglaterra a principios de 2002. Tras más de 20 años viviendo en Los Ángeles, se sumergió de lleno en una húmeda primavera londinense cuando Lucian Freud le pidió que posara para él.

David Hockney es un artista que ha experimentado con el fax, la fotocopiadora, el ordenador, Photoshop, el iPhone y en 2010, cuando Apple lanzó el iPad, lo recibió con entusiasmo:  “La luz cambia con mucha rapidez en esta región, y tienes que elegir cómo representarla. Descubrí que el iPad me permite captarla enseguida, de un modo mucho más rápido que con la acuarela, por ejemplo”, asegura. “Es un medio estupendo para algunas cosas. A Turner le habría encantado”.

 

El iPad, entre otras cosas, le permitió cumplir uno de los objetivos que se marcó cuando volvió a Inglaterra. “Siempre había planeado plasmar en una gran pintura el inicio de la primavera, el momento en que aparecen las primeras hojas en las ramas más bajas de los árboles y parecen flotar en el espacio de modo maravilloso. Llevo siete años disfrutando de este momento, y cada año lo observo con mayor atención. He descubierto que la velocidad aumenta con el tiempo”. La obra La llegada de la primavera en Woldgate, East Yorkshire, de 2011 está formada por 32 óleos y forma parte de una obra de 52 piezas.

 

La llegada de la primavera en Woldgate

La llegada de la primavera en Woldgate

 

Su último reto ha sido tratar de capturar la grandeza natural de Yorkshire y, para ello, ha recurrido a la grabación de varias piezas digitales, fascinado por la técnica de grabación de vídeo digital.

Las citas del artista son del catálogo de la exposición David Hockney. Una visión más amplia, editado por el Guggenheim Bilbao y Turner.

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Hablar con desconocidos

Hablar con desconocidos de Carlos Skliar.

“Yo escucho, yo deseo el dictado del mundo”

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Gente en sitios

Gente en sitios es la última película de Juan Cavestany, un conjunto de microhistorias que nos hablan  desde el desconcierto de inseguridad, soledad, incomunicación, simulación, aburrimiento… con humor y sentido crítico.

Gente en sitios no es una película al uso, es surrealista y absurda en muchas de sus escenas pero, desde mi punto de vista, nos muestra de una manera excepcional un retrato de la actualidad, de las crisis cotidianas, del desconcierto general que nos invade.  Lo que es cierto es que no deja indiferente y aunque he leído bastantes comentarios de personas a las que no les ha gustado, voy a atraverme con su recomendación. Eso sí, hay que verla sin ideas preconcebidas, sin esperar grandes cosas.

Cavestany nos presenta a personajes que han olvidado como se realizan actos tan básicos como andar, beber o dormir, a unos ladrones que necesitan fregar los platos y limpiar la casa en la que entran a robar, a una mujer indignada por la alfombrilla de la puerta de su vecino, mujeres que necesitan conectar con los demás como sea y a toda costa, como la que quiere montar un restaurante mexicano… La mayoría de los  fragmentos están muy bien aunque también hay algunos flojos, algo tópicos. Es una película irregular pero también arriesgada.

Gente en sitios cuenta con un reparto de lujo: Maribel Verdú, Raúl Arévalo, Eduard Fernández, Antonio de la Torre, Tristán Ulloa, Santiago Segura, Coque Malla ( de lo mejorcito)… Lo cierto es que no creo que fuera necesario. Así parece que el director ha echado mano de todos sus amigos famosos, para asegurar, tal vez, cierto éxito a la película. Tampoco me gusta demasiado esa estética de “cine experimental” con cámara en mano, con apariencia amateur y bajo presupuesto. Están también las secuencias de marcado carácter político: la de Juan Carlos Monedero con su discurso antisistema o la de Coque Malla, el mendigo que busca un regalo para su novia en un desguace. Dice Juan Cavestany que filmó estas secuencias porque sabía que faltaban discursos así: “lo que vemos sobre todo son relaciones de poder, de subordinación y de identidad. En la España de hoy me siento perplejo, realmente solo, pero también con la necesidad de establecer conexiones, como enseño en la película: debes comprender al otro, ayudarle” “Me siento en el fondo ese individuo fragmentado del que habla Monedero porque estoy perplejo ante la barbarie, al igual que les pasa a todas las personas decentes”. Pero a mí no son las escenas que más han llamado mi atención.  Prefiero las más surrealistas, gente normal en sitios normales pero en situaciones absurdas: el camarero que escribe y escribe y no termina nunca de recoger una comanda.

La película fue al Festival de cine de Toronto y también a los de San Sebastián y Valladolid. Muchos críticos la consideran una de las mejores películas españolas del 2013 y muchos ciudadanos comentan que es una verdadera tomadura de pelo. Una película de moda que creo que vale la pena ver.

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