Archivo mensual: septiembre 2014

Maestro-alumno: Elogio de la trasmisión

Acaba de comenzar el  nuevo curso.  Mi hija comienza a estudiar en la universidad y mi mayor deseo es que encuentre, a lo largo de los años que tendrá que pasar estudiando, buenos profesores que consigan transmitirle la pasión por el conocimiento. Todos podemos recordar con gratitud la figura de alguno de los maestros y maestras que nos acompañaron a lo largo de nuestro paso por el colegio, el instituto o la universidad. Fuese cual fuese la asignatura que impartieran,  nuestro recuerdo tiene que ver sobre todo con el cambio que produjeron en nosotros.

Recuerdo a mi profesora de cuarto de primaria y su lectura de aquella primera novela, El otro árbol de Guernica, que me fascinó y avivó, si cabe aún más, mi interés por la lectura. A aquel profesor de griego tan serio y estirado que sin embargo despertó en mí y en muchos de mis compañeros una verdadera pasión por la cultura clásica,  aquel  profesor de lengua que me enseñó a defender mis propias ideas o al loco profesor de filosofía, ya en la universidad, que recitaba en griego poemas de Giorgos Seferis.   Steiner afirma que si un estudiante percibe que el profesor está poseído de alguna manera por aquello que enseña, es un primer paso. Quizá el alumno no estará de acuerdo pero escuchará: “se trata del milagroso instante en que comienza a establecerse el diálogo con una pasión”.

elogio-de-la-transmision-george-steiner-trabalibrosEn Elogio de la trasmisión, Cécile Ladjali, profesora de secundaria en un Instituto de un suburbio de Paris nos cuenta como consiguió que sus alumnos elaboraran un libro de sonetos sobre el mito de la caída y que el profesor y prestigioso ensayista George Steiner  les prologara la obra. Gracias a esta experiencia, según Ladjali, los alumnos tuvieron la oportunidad de descubrir la satisfacción que provoca el saber, y Steiner aquella que entraña el hecho de transmitirlo. A raíz de esta colaboración ambos profesores realizan un diálogo reflexionando sobre la enseñanza, el saber, la educación y la ética. Esta conversación está recogida en Elogio de la trasmisión junto a la historia de Murmure, el libro de poesía realizado por los alumnos de Ladjali.

Para Cécile Ladjali es en la enseñanza secundaria donde se libran las más decisivas batallas contra la barbarie y el vacío.  El profesor ha de sacar al alumno de su mundo, conducirle hasta donde no habría llegado nunca sin ayuda, y traspasarle un poco de su alma. Porque nadie es consciente de lo que es hasta que no se enfrenta con la alteridad.

El primer tema que tratan Steiner y Ladjali en su conversación es el elogio de la dificultad. Steiner señala que vivimos en una cultura, en un ambiente, en los que la poesía se ha convertido en algo mucho más minoritario de lo que lo fuera en cualquier otra época. En la mayoría de las grandes culturas de nuestro planeta, la poesía se trasmite de viva voz, y no a través de los libros, hecho que ofrece enormes posibilidades a pueblos técnicamente analfabetos. Por eso lamenta que ya no se aprenda nada de memoria. Aprender de memoria significa, en primer lugar, trabajar con un texto de una forma excepcional. Lo que uno aprende de memoria cambia con uno mismo, y la persona se transforma con ello, a su vez, a lo largo de toda la vida. Y en segundo lugar, significa que nadie podrá arrebatárselo.

steiner-portraitAl hablar de creatividad y escuela, ambos profesores,  señalan la importancia de leer a los clásicos y la de aprender otras lenguas. Para Steiner cada lengua representa una ventana a un mundo totalmente diferente. Toda nueva lengua permite vivir otra vida. También elogia el silencio. Sin embargo, se asegura que, en la actualidad, casi el ochenta por ciento de los adolescentes no llegan a leer un texto en silencio, sin tener como trasfondo el sonido electrónico de la radio, de la televisión, etc.

Ladjali  y Steiner tienen un alto concepto de la enseñanza, pero también son conscientes de que no corren buenos tiempos para la difusión de la cultura en la enseñanza secundaria. Por lo general, por culpa tanto de los planes de estudios  como del ambiente en el que viven sumergidos los alumnos, parece haber poco sitio para los objetivos humanísticos. Dice Steiner “Sea cual sea el nivel que nos corresponda, nuestro trabajo como profesores puede resultar agotador y descepcionante. Puede generar una profunda acritud; pero también tiene una suprema recompensa: la de encontrarse con un alumno mucho más capaz que uno mismo, que llegará mucho más lejos, y que quizá llegue a crear una obra que futuros profesores enseñarán. Es algo que me ha ocurrido cuatro veces en mi vida, lo que no deja de ser una cifra importante después de cincuenta años de enseñanza. Se lo juro, se trata de una recompensa inconmensurable. Ser profesor es una vocación absoluta.”

 

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Los libros y la libertad

Hoy escribo mi entrada número 100. Un número tan redondo y algo rimbombante parece que invita a cierta celebración. Tal vez por eso estuve pensando durante varios días sobre que escribir, con la insistente idea  de que tenía que ser algo especial. Creo que por eso he elegido Los libros y la libertad, una colección de conferencias, artículos y colaboraciones en torno a los principales temas que siempre han preocupado al filósofo Emilio Lledó: la cultura y la educación, el libro y la memoria.

Emilio Lledó es filósofo y miembro de la Real Academia Española.  Se formó en Alemania y ha sido profesor en las universidades de Heidelberg, La Laguna, Barcelona y Madrid. Entre sus obras destacan El silencio de la escritura (1992), Premio Nacional de Ensayo,  El surco del tiempo (2000), El origen del diálogo y de la ética. Una introducción al pensamiento de Platón y Aristóteles (2011) o La filosofía, hoy. Filosofía, lenguaje e historia (2012)

Emilio Lledó considera que el lenguaje es el elemento esencial en el pensar y en el instalarse del hombre en la sociedad o en la naturaleza. La filosofía no sería sino la meditación sobre tal instalación; y la historia de la filosofía se entendería como “memoria colectiva” del complejo proceso seguido por la humanidad, diferenciado históricamente.

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Lledó se apoya especialmente en la filosofía griega clásica, en los diálogos platónicos, en las éticas aristotélicas y en el epicureísmo; en el lenguaje como objeto principal del análisis filosófico y en una extensa reflexión sobre la temporalidad y la escritura que desemboca en una filosofía de la memoria.

Son muchas las ideas y reflexiones contenidas en Los libros y la libertad. En el Prólogo, Lledó nos dice que los seres humanos somos memoria y lenguaje, que la cultura “fue estableciendo, pausadamente, un vínculo para que el transcurrir de tiempo no acabase, como era su destino, en el olvido. Y fue la escritura el primer artificio para sujetar ese río del tiempo (…)”. “El libro es, sobre todo, un recipiente donde reposa el tiempo. Una prodigiosa trampa con la que la inteligencia y la sensibilidad humana vencieron a esa condición efímera, fluyente, que llevaba la experiencia del vivir hacia la nada del olvido”

Volviendo su mirada a los griegos señala que desde el momento que surge la polis, como estructura social en la que se mueven las vidas de los individuos, se descubre, casi al mismo tiempo, un elemento fundamental, el demos, la existencia humana fuera del privilegio del poder, del mito y de su mitológica aristocracia. El “demos” se constituye en poder, en “democracia”, en fuerza colectiva que se sustenta en dos importantes principios: el derecho a la palabra y la igualdad ante la ley. La larga lucha hacia la igualdad y la justicia constituye el fundamento de toda cultura, de todo progreso. Frente al lenguaje del mito, del “siempre así”, la cultura griega descubrió la duda, la reflexión, “las opiniones de los mortales”, la lucha contra el dogmatismo. Y el desarrollo y el progreso democrático únicamente pueden fomentarse con el otro gran invento de la cultura griega para evitar la demagogia: la educación.

loslibrosylalibertad2Comenta Emilio Lledó, en una de las muchas entrevistas que le han hecho, que su  querido maestro de la infancia, don Francisco, les animaba a pensar las palabras, a no asumirlas sin entenderlas porque sabía que sólo así podíamos salvarnos de la manipulación, de la agresividad a que conduce la falta de comprensión. Dice Lledó que “la raíz del mal está en la ignorancia, el egoísmo y la codicia” y que “el ser humano es lo que la educación hace de él”. Por eso le preocupa tanto lo que está sucediendo con la educación pública en nuestro país.

Lledó hace una reivindicación apasionada de la cultura, una palabra que en la tradición latina significó “cultivo, trabajo, labor y beneficio de la tierra”. La cultura que “no es solo una necesidad de los seres humanos, sino que implica, al mismo tiempo, su creación más importante, su valor decisivo sin el que apenas tiene sentido el valor fundamental imprescindible en la vida”.

Todo esto que comento y muchas más ideas y reflexiones hacen de Los libros y la libertad una recopilación muy interesante y acertada para iniciarnos, si es que todavía no lo hemos hecho, en la gratificante lectura de los textos del maestro Emilio Lledó.

“De mis libros, de las bibliotecas que he frecuentado, aprendí el diálogo y la libertad de pensar. Durante siglos, fueron los libros, los vencedores del carácter efímero de la vida. Por eso también, fueron tachados, prohibidos, quemados, por los profesionales de la ignorancia y la mentira. Pero siguen vivos, tienen que seguir vivos, conservando la memoria y liberando y fomentando la inteligencia”.

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Cómo ser mujer

Leí Como ser mujer de Caitlin Moran a comienzos del verano animada por las opiniones encontradas acerca de la obra. Muchas alabanzas y alguna que otra descalificación. “Altamente provocativa”, “divertida e inteligente”, “feminista estridente”, “lo que el feminismo estaba esperando”… o “es difícil concentrar tantas tonterías en 360 páginas”.

Caitlin Moran es una conocida escritora y periodista británica que trabajó desde muy joven en diversas revistas y en la radio. Actualmente es columnista del diario The Time y también crítica de televisión.  Como ser mujer se publicó en 2011 en Gran Bretaña, convirtiéndose rápidamente en un éxito de ventas,  y fue publicada en España en junio del año pasado.

Cómo ser mujer 3La obra, escrita en primera persona y en tono de comedia, repasa de forma desenfadada temas como la sexualidad, el cuerpo, la alimentación, el machismo, el feminismo, la belleza, las relaciones de pareja, el amor, la maternidad o el aborto. Moran los aborda desde su experiencia personal, familiar y profesional, contándonos sus obsesiones, miedos y dudas sin pudor y con un lenguaje directo. La escritora no se centra en la desigualdad salarial, en la violencia  contra las mujeres o en otras grandes reivindicaciones. Caitlin Morán habla de cuestiones que tienen que ver con la rutina femenina, con su día a día, cuyo carácter pernicioso es menos evidente y que le afectan más de lo que parece: la depilación, las dietas, los tacones, la ropa interior, la menstruación, la apariencia externa… Arremete contra los tópicos de “el hombre de mi vida”, “el mejor día de tu vida”, la maternidad. Y todo eso de una forma divertida. Morán hace reír.

Una de las críticas que le hacen a Cómo ser mujer es su tono demasiado frívolo, sobre todo en el capítulo que dedica al aborto, que hace excesiva mención a referencias específicas de la cultura pop, a estrellas televisivas, a series y músicos británicos, también que se refiere a un solo tipo de mujer (blanca, urbana, y profesional como ella). Morán contesta que apenas una feminista logra cierto éxito, se le pide que salve al mundo.

¿Tiene sentido ser feminista en un país occidental en la actualidad? Hay muchas personas que piensan que el feminismo en países desarrollados no tiene ya razón de ser. Lo que una mujer que se sienta discriminada debe hacer es acudir al juzgado de guardia y poner una denuncia. En la actualidad las leyes y los tribunales defienden los derechos de las mujeres.

Tan solo un 1,7% de españoles se define como feminista, según el barómetro del CIS del mes de abril de 2013, y el 44% de las chicas, según un estudio de la Federación de Mujeres Progresistas, creen que para realizarse necesitan el amor de un hombre, que los celos son una prueba de amor y que ellos son más atractivos si son agresivos y valientes.

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Caitlin Moran piensa que hay que recuperar “urgentemente” la palabra feminismo. El feminismo es demasiado importante para dejárselo a la academia, por eso hay recuperar la esencia de un concepto desgastado. Moran dice que no existe otra palabra que feminismo para definir “hacer que el mundo sea igual para hombres y mujeres”. Dice: “Si quieres que no te llamen feminista, entonces, vale: no tengas educación, no tengas un trabajo, o déjalo cuando te cases, admite que si te violan no se considerará un crimen y devuelve tu derecho al voto”. También que “no existe un único feminismo ni un conjunto de reglas que funcionen igual para todas las mujeres. Pero una buena forma de saber si estás ante una situación de machismo es preguntarse: ¿A los hombres les pasaría lo mismo?, ¿tienen un equivalente a esto?”

No creo que Caitlin Morán quisiera realmente contestar a la pregunta de cómo ser una mujer, nada de lo que dice es nuevo, ni se acaba en esta suerte de autobiografía particular. Pero bajo su aparente superficialidad creo que da en el clavo en muchas de las cuestiones que plantea, enfrentándose a muchas ideas preconcebidas que casi siempre nos pasan desapercibidas. Y esto, haciéndote pasar un buen rato.

 

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