Desafección

Últimamente ha crecido mucho la desafección por la clase política. Cada vez más personas piensan que los políticos no atienden los problemas de los ciudadanos sino a los propios. Un ejemplo claro lo hemos tenido en las pasadas elecciones europeas. La corrupción entre los políticos ha provocado indignación entre los ciudadanos y, posteriormente, decepción ante la falta de medidas para atajarla. Es así como va creciendo la desconfianza y el distanciamiento entre la ciudadanía y sus representantes políticos. Es más, ha crecido mucho la caracterización de la clase política por parte de la opinión pública como uno de los principales problemas del país.

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Esto también ocurre en las empresas. Según comenta Carmen Sánchez-Silva en un artículo publicado este domingo en El País, titulado Menos mentiras y más ejemplo, solo uno de cada ocho empleados encuestados, declara estar comprometido con la compañía para la que trabaja. La razón es exactamente la misma que con los políticos, existe una brecha gigantesca entre los intereses de los dirigentes de las organizaciones y los de sus plantillas. Siete de cada diez trabajadores consultados afirman que su escaso compromiso con su empresa se debe a que los jefes dicen una cosa y hacen otra, a que no existe proyecto empresarial, a que no se aprovechan sus capacidades y que no se les ofrece posibilidades de progreso profesional. Los directores de recursos humanos saben que una causa muy importante de fracaso en sus empresas es la hipocresía de los dirigentes, quienes, sin embargo creen que decir una cosa y hacer lo contrario es solo la octava causa de su fracaso.

Las claves para que esto no suceda tienen que ver con la comunicación, con predicar con el ejemplo y hacer partícipe a los empleados de los retos empresariales. Transparencia y participación. Claves aplicables totalmente al mundo de la política. Tras las últimas elecciones podemos pensar que la desconfianza en la clase política no significa mayoritariamente que se pasa de todo. No, se trata más bien de que los ciudadanos son más críticos y exigentes. La desafección no es fruto de la despreocupación o de actitudes negativas hacia la política en general, sino de la insatisfacción con el funcionamiento del sistema de ciudadanos que se interesan por los asuntos públicos.

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1 comentario

Archivado bajo Cortar la leña, acarrear el agua

Una respuesta a “Desafección

  1. Yomismo

    Como ves, no es mi caso en lo que se refiere a tu blog.

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