Archivo mensual: febrero 2014

Hablar con desconocidos

Hablar con desconocidos de Carlos Skliar.

“Yo escucho, yo deseo el dictado del mundo”

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Gente en sitios

Gente en sitios es la última película de Juan Cavestany, un conjunto de microhistorias que nos hablan  desde el desconcierto de inseguridad, soledad, incomunicación, simulación, aburrimiento… con humor y sentido crítico.

Gente en sitios no es una película al uso, es surrealista y absurda en muchas de sus escenas pero, desde mi punto de vista, nos muestra de una manera excepcional un retrato de la actualidad, de las crisis cotidianas, del desconcierto general que nos invade.  Lo que es cierto es que no deja indiferente y aunque he leído bastantes comentarios de personas a las que no les ha gustado, voy a atraverme con su recomendación. Eso sí, hay que verla sin ideas preconcebidas, sin esperar grandes cosas.

Cavestany nos presenta a personajes que han olvidado como se realizan actos tan básicos como andar, beber o dormir, a unos ladrones que necesitan fregar los platos y limpiar la casa en la que entran a robar, a una mujer indignada por la alfombrilla de la puerta de su vecino, mujeres que necesitan conectar con los demás como sea y a toda costa, como la que quiere montar un restaurante mexicano… La mayoría de los  fragmentos están muy bien aunque también hay algunos flojos, algo tópicos. Es una película irregular pero también arriesgada.

Gente en sitios cuenta con un reparto de lujo: Maribel Verdú, Raúl Arévalo, Eduard Fernández, Antonio de la Torre, Tristán Ulloa, Santiago Segura, Coque Malla ( de lo mejorcito)… Lo cierto es que no creo que fuera necesario. Así parece que el director ha echado mano de todos sus amigos famosos, para asegurar, tal vez, cierto éxito a la película. Tampoco me gusta demasiado esa estética de “cine experimental” con cámara en mano, con apariencia amateur y bajo presupuesto. Están también las secuencias de marcado carácter político: la de Juan Carlos Monedero con su discurso antisistema o la de Coque Malla, el mendigo que busca un regalo para su novia en un desguace. Dice Juan Cavestany que filmó estas secuencias porque sabía que faltaban discursos así: “lo que vemos sobre todo son relaciones de poder, de subordinación y de identidad. En la España de hoy me siento perplejo, realmente solo, pero también con la necesidad de establecer conexiones, como enseño en la película: debes comprender al otro, ayudarle” “Me siento en el fondo ese individuo fragmentado del que habla Monedero porque estoy perplejo ante la barbarie, al igual que les pasa a todas las personas decentes”. Pero a mí no son las escenas que más han llamado mi atención.  Prefiero las más surrealistas, gente normal en sitios normales pero en situaciones absurdas: el camarero que escribe y escribe y no termina nunca de recoger una comanda.

La película fue al Festival de cine de Toronto y también a los de San Sebastián y Valladolid. Muchos críticos la consideran una de las mejores películas españolas del 2013 y muchos ciudadanos comentan que es una verdadera tomadura de pelo. Una película de moda que creo que vale la pena ver.

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El cambio tecnológico

Los ordenadores están transformando el trabajo humano. Así comienza un artículo publicado el domingo, 2 de febrero de 2014, en el diario El País, titulado ¿Qué tareas son rutinarias? y escrito por los catedráticos de economía Jesús Fernández-Villaverde y Luis Garicano.

Nos comentan estos profesores, que la mayoría de las tareas rutinarias manuales ya han sido automatizadas por robots y que, cada vez más, otras muchas tareas rutinarias intelectuales están desapareciendo a su vez. Lo cierto es que no somos conscientes de la cantidad de empleos que son rutinarios cuando se aplica suficiente capacidad informática. Y nos dicen que no sólo por capacidad sino que también el precio está influyendo, cada vez conseguimos máquinas más potentes por menos dinero.

Un trabajo que no parecía rutinario termina siendo perfectamente automatizable. Encontramos ejemplos ya en el campo de la medicina (diagnósticos médicos asistidos por ordenador), en el de la judicatura (buena parte de los contratos y actos jurídicos están comenzando a estar automatizados), etc. El cambio tecnológico es una constante desde hace 300 años. Fernández-Villaverde y Garicano nos ponen como ejemplo que en un par de siglos, las personas que trabajan en el campo en España han pasado de ser cerca del 75% de la población a poco más del 4%.  En esos siglos anteriores la economía generó suficientes buenos empleos nuevos. Entonces, ¿por qué preocuparnos ahora?

Los autores del artículo nos dicen que ahora existen dos diferencias con respecto al tiempo pasado: la velocidad de los cambios y el hecho de que los cambios afectan a muchísimos empleos y sectores. Ninguna tecnología ha aumentado a esta velocidad y además, los avances informáticos son genéricos, lo mismo afectan a un camionero, que a un médico, que a un abogado.

Esto tiene una serie de consecuencias. Una minoría de la población, la que por educación y capacidad interactúe bien con las nuevas tecnologías, verá aumentar su salario y sus posibilidades de empleo. Una gran mayoría se verá superada y tendrá que trabajar por menos ingresos. La velocidad del cambio será tal que en general habrá poca capacidad de reacción, muchas de las personas que forman parte del segundo grupo dejarán de trabajar.

¿Qué podemos hacer ante esto? Estoy con Fernández-Villaverde y Luis Garicano en que hoy más que nunca es fundamental la educación en habilidades abstractas, analíticas y creativas. Google lo encuentra todo, pero hay que saber qué preguntarle.

Tengo un spray de Marta Maudixaaaa

Tengo un spray de Marta Maudixaaaa

Las habilidades de pensamiento constituyen hoy en día una de las prioridades y retos de la educación en el contexto de un mundo en constante cambio que demanda actualización profesional permanente y en donde es necesario formar en los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para lograr un pensamiento lógico, crítico y creativo que propicie la adquisición y generación de conocimientos, la resolución de problemas y una actitud de aprendizaje continuo que permita la autoformación a lo largo de toda la vida. Volvamos a pensar en la educación para la incertidumbre.

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Archivado bajo Cortar la leña, acarrear el agua, Sin pensarlo dos veces

Memecracia

La periodista Delia Rodríguez publicó en septiembre de 2013 el libro Memecracia. Los virales que nos gobiernan en el que habla sobre las ideas y en especial sobre cómo contagiarlas y cómo circulan por Internet. Según nos explica la propia autora del libro, “Memecracia es el sistema en el que vivimos inmersos. Un mundo en el que Internet ha multiplicado la información y los medios de comunicación tradicionales han fallado. Un lugar desconcertante en el que las ideas que logran captar la atención ciudadana y guiar su comportamiento no son las mejores, ni las más nobles, ni las más útiles, ni las más veraces; solo son las más contagiosas”.

La palabra “meme” la inventó el zoólogo Richard Dawkins en su libro El gen egoísta. Según Dawkins, la cultura humana no puede explicarse solo como el resultado de la evolución genética. Ahí debía de esconderse un mecanismo evolutivo distinto y mucho más rápido, con una unidad de transmisión comparable con el gen pero referida a la cultura, el meme.

Vivimos en Memecracia aunque algunos lo ignoremos, facilitando a los que sí conocen profundamente sus mecanismos la siembra de memes, ideas contagiosas que se transmiten sin nuestro permiso y que acaban condicionando nuestros pensamientos y manipulando nuestras acciones. Memes que convierten a los ciudadanos en sus portadores y transmisores automáticos, en sus justificadores desinformados. Los ciudadanos actuamos según decisiones tomadas de forma emocional, no racional, siendo utilizados por memes cada vez más premeditados. Los más sumisos se dejan llevar, en lugar de desarrollar un sistema inmunológico en forma de pensamiento crítico. Los más creativos intentan aprender a sembrar sus propios memes para sus intereses, su promoción personal o para las industrias en las que trabajan, pero pocas veces se llega a cuestionar el funcionamiento del sistema.

MemecraciaHasta hace poco tiempo los medios de comunicación eran los que filtraban la imagen del mundo pero la multiplicación infinita de contenidos en la red les ha hecho perder su exclusividad. Hoy los medios de comunicación “se están transformando en medios de emoción”. Nos dice la autora de Memecracia que  “no somos ciudadanos informados, somos groupies de la información que nos excita, con la que alteramos y automedicamos. Los periodistas tampoco informamos, sino que nos dedicamos a filtrar, amplificar o frenar memes”. Las costumbres de la prensa deportiva o del corazón (partidista, sesgada, atractiva, irracional, opinativa, divertida, grupal) se aplicaron con éxito a la política y la sociedad.

¿Cómo despertar nuestro sistema inmunológico? Tomando conciencia sobre aquello a lo que dedicamos nuestro tiempo, nuestra energía y nuestro instinto de contagio, creando nuestra propia agenda, señalando los intentos ajenos por hacerse con nuestras emociones. Los memes se eligen. Por eso es importante deshacerse de memes negativos y sintonizar los positivos. No debemos compartir información basura, no debemos lanzar memes que no queremos potenciar. “Pararnos a pensar, reclamar ese espacio entre la emoción y la acción, mantener una cierta ‘higiene memética’, siendo respetuosos con lo que contagiamos a los demás. Y preguntarnos: ¿Es bueno que yo comparta esto? ¿A quién beneficia? ¿Hago daño a alguien? ¿Estoy siendo manipulado?”. Nada da igual, todo importa. Hay que simplificar, demasiada información, demasiadas emociones, demasiadas decisiones… Hay que desintoxicarse, consumir mejor, enfocar. Una mente clara es una obligación, concentrar la mente en una sola tarea, ayuda. No existe separación entre cuerpo y mente. Una dieta sana ayuda a tomar mejores decisiones. Si se duerme bien la concentración aumenta.

Debemos de dejar de ser consumidores y transmisores pasivos. Hay que pasar a la acción: ser críticos y también creativos. La lectura de Memecracia me ha hecho reflexionar sobre cómo me muevo por Internet. Muy interesante.

 

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