La sociedad de la ignorancia. Primera parte

La sociedad de la ignorancia y otros ensayos es un libro publicado con licencia Creative Commons que reúne tres ensayos de Antoni Brey, Daniel Innerarity y Gonçal Mayos.

Antoni Brey en la Introducción de la obra afirma que nos encontramos en un tiempo singular, en el inicio de un nuevo periodo de la historia que él denomina “Segunda Edad Contemporánea”. Somos los protagonistas de un momento excepcional, de un proceso de cambio en el que se mezclan infinidad de interacciones y relaciones causales.

Si algo nos define como seres humanos es nuestra inteligencia que se manifiesta en dos facultades fundamentales: la habilidad para manipular nuestro entorno y la capacidad para comunicarnos de forma simbólica. Los saltos cualitativos en las habilidades para manipular el entorno tales como el control del fuego, la invención de la agricultura, el descubrimiento de los metales, la revolución industrial o el surgimiento de las actuales tecnologías de la información, han cambiado de raíz nuestra organización social y nuestra forma de interpretar la realidad.

Las innovaciones en la capacidad para comunicarnos han incidido profundamente sobre la cultura: la aparición del lenguaje y de la escritura, el desarrollo de la imprenta, la evolución de los medios de comunicación. En este sentido es importante comprender las diferencias esenciales entre las diferentes formas de comunicación en función de cómo fluye la información. Hasta hace muy poco sólo teníamos dos categorías básicas: las de las comunicaciones uno a uno (teléfono, telégrafo, correo postal…) y las de las comunicaciones uno a todos (libros, prensa escrita, radio, televisión…). En la actualidad, la irrupción de una nueva gama de tecnologías destinadas a manipular y transmitir información ha creado un panorama completamente distinto. Ha aparecido una nueva categoría, la de todos con todos. Los individuos han dejado de ser simples receptores pasivos y se han convertido en elementos activos de una estructura dentro de la cual se relacionan sin verse afectados por muchas de las restricciones que hasta hace muy poco imponían la existencia física del espacio y el tiempo.

2_Sociedad ignorancia_libros_webPartiendo de este planteamiento Brey en el primero de los ensayos, La sociedad de la ignorancia, hace una reflexión sobre la relación del individuo con el conocimiento en el mundo hiperconectado. El discurso actual da por sentado que las nuevas herramientas para manipular y acceder a la información nos van a convertir en personas más informadas, con más opinión propia, más independientes y más capaces de entender el mundo que nos rodea, una suposición que pone de manifiesto las connotaciones utópicas del concepto Sociedad del Conocimiento. Según explica Brey, la expectativa de esta Sociedad del Conocimiento ha resultado ser en la práctica una Sociedad de la Ignorancia.

Nuestra capacidad para acceder al conocimiento se ve inexorablemente condicionada por dos factores: la acumulación exponencial de información y las propiedades del medio como herramienta de acceso al conocimiento. Como individuos asistimos a un crecimiento constante de la parcela de realidad que cada uno de nosotros puede abarcar, sufriendo una intoxicación por exceso de información que se traduce en una dificultad creciente para discriminar lo importante de lo superfluo y para seleccionar fuentes fiables de información. En este sentido, como reacción, está surgiendo una actitud de renuncia al conocimiento por desmotivación, por rendición, y una tendencia a aceptar de forma tácita la comodidad que nos proporcionan las visiones tópicas prefabricadas.

El segundo factor radica en las características de las nuevas formas de comunicación en red. Hoy es habitual manipular varios documentos a la vez mientras se recaba información en Internet, se atiende al correo electrónico o se mantienen conversaciones simultáneas a través de los servicios de mensajería instantánea. Desde un punto de vista productivo somos más eficaces, pero también se ha incrementado sensiblemente la complejidad de la mayoría de los procesos. Es difícil focalizar y centrarse, gana la dispersión. Además, la comunicación permanente en red está demostrando ser un excelente potenciador de todo tipo de actividades relacionales. Pero en lugar de abrirnos a un conocimiento más amplio del mundo, resulta que nos impulsa a residir en otros creados a la medida de nuestras necesidades y temores. Una parte cada vez más importante de nuestra identidad reside en el mundo virtual y es indudable que la virtualidad tendrá una influencia decisiva sobre las personas, del mismo modo que la tuvieron otras incorporaciones culturales: el cine, las novelas o la música.

El rotoBrey menciona además que hay que tener en cuenta que la ignorancia de forma progresiva ha ido perdiendo sus connotaciones negativas y que el conocimiento no productivo se ha desacreditado. En demasiadas ocasiones confundimos la destreza para utilizar un complejo programa informático que nos permite escribir con el hecho de escribir algo interesante, o incluso con saber escribir.

El autor concluye que la Sociedad de la Ignorancia es el estado más avanzado de un sistema capitalista que basa la estabilidad de la sociedad en el progreso, entendido básicamente como crecimiento económico, mantenido gracias a la existencia de unas masas ahítas, fascinadas y esencialmente ignorantes.

Los riesgos tienen que ver con la división de la sociedad en dos castas, una masa acomodada en su ignorancia, fascinada por la tecnología y cada vez más alineada, y otra formada por los expertos en los saberes productivos y los soportes de un modelo económico insostenible. También con la peligrosidad de ser ignorantes cuando deben afrontarse retos cruciales. Por último, otro de los principales riesgos surge de los interrogantes que se plantean acerca del lugar que en la sociedad va a ocupar el individuo. Nuestra sociedad es el resultado de un largo proceso de individualización que ha desplazado el ámbito de la decisión sobre lo que es bueno o malo, adecuado o inoportuno, deseable o despreciable, desde el grupo a la persona. Pero el centro de gravedad de la sociedad del conocimiento mercantilizado se desplaza gradualmente desde el individuo hacia las estructuras colectivas. El saber productivo ha dejado de pertenecer a la masa o al experto aislado y se encuentra distribuido en grandes sistemas en los cuales el individuo es una pieza prescindible. Cada vez hay más saber en las organizaciones pero menos conocimiento en los individuos, más información en las memorias de silicio y menos en los cerebros humanos.

Para reflexionar.

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