Archivo mensual: octubre 2013

Redes sociales y activismo ciudadano

Hace tiempo leí sobre un proyecto de Medialab Prado que tenía como objetivo analizar la dicotomía que genera el uso de las redes sociales en relación a la identidad. El aumento del uso de las redes sociales se ha visto acompañado de un efecto cada vez más patente de disociación entre la identidad física y la identidad digital de los usuarios. Es habitual que nos unamos a causas, que reaccionemos a favor o en contra, que mostremos nuestro enfado y nuestra crítica en las redes sociales. Pero es más difícil que esos impulsos digitales se conviertan en acciones.

El jueves, 17 de octubre, en el programa de la 2 Torres y Reyes, programa que recomiendo, dedicaron el debate a la capacidad que tiene Internet y sus diferentes herramientas para cambiar las cosas, para “hacer la revolución”.  El origen de lo que se viene llamando “Activismo vago”  está en la primera Web que comenzó a solicitar peticiones de apoyo a favor o en contra de diferentes asuntos, Petition Online, en 1999, y en un artículo del New York Times en el que se hablaba del deseo de la gente de hacer algo bueno sin moverse de la silla.

Torres y Reyes

Todos conocemos páginas como Change.org o Avaaz, que recaban apoyos para distintas campañas. Este tipo de activismo  ciudadano es el que más prospera en la actualidad. Al fin y al cabo sólo exige de nosotros escribir nuestro nombre, una dirección de correo electrónico y hacer “click”. Este modo de comportamiento tranquiliza nuestra conciencia pero en pocas ocasiones consigue cambiar el mundo que nos rodea. No le resto valor a las campañas organizadas por Change.org, Amnistía Internacional, Avaaz, etc., algunas de ellas han cosechado éxitos importantes, tampoco niego el poder de convocatoria de Twitter. Creo que Internet facilita mucho la organización y la comunicación pero, como comentaron algunos internautas a lo largo del programa, la “revolución” se inicia en la red pero debe de saltar a la calle. El peligro está en pensar que basta con hacer click para que todo cambie. Esta magnífica herramienta debe estar al servicio del conocimiento, del desarrollo del espíritu crítico, para ser ciudadanos menos manipulables, más independientes y formados.

Un compañero de trabajo me comentó que en Twitter, con motivo del Día mundial del cáncer de mama, algunos señalaban que hacer algo para luchar contra esta enfermedad no debería consistir sólo en poner un lazo rosa en nuestro perfil. Hacer algo por el cáncer de mama tiene que ver mucho con nuestro apoyo a  iniciativas (piénsese también en partidos políticos y elecciones) que promueven el aumento de inversión en la investigación, que apoyan campañas de prevención sanitarias, que promueven una sanidad pública fuerte y universal.

¿Internet nos ayuda a la revolución o nos anestesia?

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Alice Munro

Nos puede parecer sorprendente pero sólo 13 mujeres tienen el Premio Nobel de literatura. El último se lo acaban de dar a la escritora de cuentos Alice Munro.  Cuando conocí la noticia me alegré mucho, supongo que como todos a los que les gustan los cuentos. Desde que comencé a leer a esta narradora canadiense quedé fascinada por sus historias.

Como comenta Alberto Manguel hay cuentistas magistrales (Hemingway, Kipling, Cortázar) cuyo campo de acción es la tierra entera; otros, en cambio (Chéjov, Rulfo, Flannery O’Connor) no buscan viajar más allá de su horizonte físico. A estos últimos, el rincón familiar les basta para analizar, describir y ensalzar la condición humana entera. Para Munro, si bien escribió algunos cuentos que ocurren en otras partes de Canadá, y alguno que otro en Estados Unidos, el mundo se resume a la región sudoeste de la provincia de Ontario.

Alice MunroSe ha dicho que Alice Munro escribe sobre gente vulgar pero ella misma comenta que “no son personas vulgares para mí. No pueden serlo cuando tienen deseos tan poderosos y hacen a veces cosas tan extraordinarias”. Los protagonistas del mundo literario de Munro se afanan en los asuntos de la vida cotidiana, viven en un lugar y un tiempo precisos pero también en todos los lugares y todos los tiempos.

Elvira Lindo comenta que “ha sido para sus compatriotas la fundadora de una literatura canadiense que ve en ella a su Chéjov. Observadora de las vidas comunes, y en especial, contadora de vidas de mujeres descontentas con su destino. Sus relatos de mujeres no son complacientes con la psicología femenina. Ha narrado la complejidad de la relación entre madres e hijas como nadie lo había hecho”. En el cuento Demasiada felicidad, que da título a una de sus colecciones de relatos, Munro nos cuenta la historia de una matemática y novelista rusa de últimos del XIX, Sofía Kovalevski. La escritora pone en boca de Sofía uno de esos pensamientos que a menudo asaltan la mente de las mujeres de sus cuentos: “Cuando un hombre sale de una habitación deja todo detrás, cuando una mujer lo hace lleva todo lo ocurrido en esa habitación con ella”.

Antonio Muñoz Molina, gran admirador suyo, dice que en la primera o en la segunda línea de cualquiera de sus historias ya nos hemos adentrado en el territorio Munro, que es topográfico pero también mental: una contemplación de las personas, los lugares y las cosas visceralmente atenta y a la vez algo desasida; un anhelo sordo que puede ser de deseo o de huida o de ambos impulsos a la vez y que cuando llega a cumplirse trae consigo un precio de insatisfacción y remordimiento, de cierta vergüenza de uno mismo.

A quien no la haya leído le recomiendo que lo haga. Que elija cualquiera de las colecciones de cuentos que hay publicadas en España, entre los que se encuentran: El amor de una mujer generosa; Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio; Escapada; Demasiada felicidad o Mi vida querida.

“La vida de la gente es suficientemente interesante si tú consigues captarla tal cual es, monótona, sencilla, increíble, insondable”. Alice Munro

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Otra forma de hacer política

Últimamente creo que muchos pensamos que los partidos políticos cada vez más se limitan a buscar votos y a conseguir ventajas defendiendo sus interes particulares. Como comenta Adela Cortina en su artículo Una sociedad civil en ebullición, publicado el domingo pasado, antes era lógico ingresar en un partido político cuando se deseaba trabajar por mejorar la sociedad. El mundo político era el que se preocupaba por los intereses universales y la sociedad civil de los intereses particulares. Ahora parece que han cambiado las cosas, los políticos cada vez más se preocupan de sus intereses personales y son los ciudadanos, una buena parte de la sociedad civil, quien asume el protagonismo del trabajo en la construcción del bien común. Y lo peor de todo es que no existe diálogo entre ambas partes.

Lo propio de sociedades con cierta andadura democrática, siguiendo a Cortina, es que no haya unos pocos líderes sino el trabajo conjunto de personas y grupos plurales, generando una inteligencia colectiva. Un ciudadano, dice Manuel Vicent, puede considerarse descatalogado o muerto cuando decide que es mejor encogerse de hombros, agachar la cabeza y aceptar la injusticia y la corrupción como un destino de rebaño.

Cada vez está más en cuestión la estructura y el funcionamiento interno y externo de los partidos políticos, su financiación y su falta de transparencia, la ley electoral. Así, cada vez aumenta más el número de personas que quiere participar en la política fuera de las organizaciones tradicionales. El convencimiento de que para hacer política hay que montar un partido político se está debilitando y cobra más fuerza un nuevo modelo de participación social en contraposición al inmovilismo de los partidos, sindicatos y movimientos sociales tradicionales.

¿Cómo es posible que un grupo de cincuenta personas pare un desahucio?¿Qué significa tener fuerza, si no coincide exactamente con tener poder (físico, cuantitativo, económico, institucional, etc.)? Amador Fernández-Savater contesta a estas preguntas argumentando que hay un nuevo clima social que ha redefinido la realidad. Lo que antes no se veía (el mismo hecho de que haya desahucios) ahora se ve. Lo que antes se veía (normalizado) como una “ejecución rutinaria por impago de hipoteca”, ahora nos resulta algo intolerable. Lo que se nos presentaba como inevitable, ahora aparece como algo contingente. La fuerza que tiene un pequeño grupo para parar un desahucio se define como la capacidad para redefinir la realidad: lo digno y lo indigno, lo posible y lo imposible, lo visible y lo invisible. Lo que él llama el clima 15M no tiene seguramente mucho poder pero sí fuerza. No sólo es un cambio social o político, sino también cultural: una modificación en la perspectiva (los umbrales de lo que se ve y lo que no se ve), en la sensibilidad (lo que consideramos compatible con nuestra existencia o intolerable) y en la idea de lo posible (“si se puede”).

viñeta el roto II

El sentimiento de que la vida de cada cual no se agota en uno mismo, sino que está interconectada a otras muchas vidas desconocidas hace que la política no sea sólo un asunto de denuncia y concienciación sino que pase por abrir todo tipo de espacios donde hacer una experiencia de otra forma de vida, de otra definición de la realidad, de otra visión del mundo.

Como dice Adela Cortina al final de su artículo, otro mundo es, no solo posible, sino también necesario, porque el que tenemos no está a la altura de los seres humanos. Para lograrlo es indispensable que la sociedad civil ejerza la responsabilidad que le corresponde. Soy optimista y, como ella, pienso que ya está sucediendo, que hay que dejar de pensar que faltan líderes e intelectuales y que hay que escuchar a los que ya están hablando.

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Janis Joplin

Un día como hoy, 4 de octubre, en 1970 moría la cantante de rock and roll y blues Janis Joplin. Murió joven, con 27 años, y de una sobredosis de heroína, en Los Ángeles, en el hotel Landmark, cuando estaba grabando su album Pearl. Hacía menos de un mes que también había muerto el gran guitarrista Jimi Hendrix.

Esta mañana cuando escuchaba en la radio su potente voz en uno de los tantos recordatorios que le han hecho a lo largo del día, vinieron a mi memoria los veranos de mi época de estudiante en la universidad, los viajes en los que oía una y otra vez sus canciones.  Su versión de Summertime,  Piece of my Heart, Cry Baby, Move Over… Vale la pena recordarlas al final de esta semana agotadora.

 

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