La hermana de Freud

En 1938 Sigmun Freud consigue un salvoconducto para salir de Viena y trasladarse a Londres. Viena es una ciudad ocupada por los nazis y a Freud le dan la posibilidad de que le acompañen en su viaje algunas personas. El padre del psicoanálisis escribe una lista de dieciseis nombres, Freud tiene cuatro hermanas en Viena pero ninguna de ellas está en esa lista. Adolphine, Marie, Pauline y Rosa fueron deportadas en el otoño de 1942 y fallecieron poco después en los campos de exterminio.

Adolphine, Marie, Rosa y Pauline Freud

Adolphine, Marie, Rosa y Pauline Freud

La hermana de Freud es el relato biográfico de Adolphine Freud que se inicia con esta terrible circunstancia. Esta novela del escritor macedonio Goce Smilevski, fue publicada en 2010 y editada en español por Alfaguara en enero de este año. Esta obra, premiada por la Unión Europea, ha sido traducida ya a 30 idiomas.

Goce Smilevski comenta en una entrevista publicada en el diario El País, que elige a Adolphine como protagonista porque cree que la historiografía es injusta por definición. “Está obsesionada con los que mandan, con la gente influyente y poderosa, mientras que el recuerdo de la gente corriente muere con quienes les conocieron. Adolphine Freud pasó toda su vida junto a su hermano, del que sabemos muchas cosas, tanto importantes como triviales (incluido el detalle de dónde compraba sus puros y cuántos se fumaba al día), y en cambio no sabemos casi nada de lo que podríamos llamar la vida personal de ella, sus penas y sus alegrías. Visto desde esta perspectiva, Adolphine es una metáfora de la gente olvidada, de aquellos cuyas vidas fueron —si es que no hay nada más que este mundo material— menos que huellas en la arena del tiempo. Su voz narrando esta novela es un eco de las voces de la gente que tuvo una vida parecida a la suya, y que desapareció de la Tierra sin dejar nada que recuerde su existencia.”

La hermana de FreudLa hermana de Freud nos traslada a una época a finales del siglo XIX y principios del XX en la que se producen numerosos cambios, comienza la revolución sexual, el feminismo y surgen nuevas corrientes en la psicología. Es una época difícil para las mujeres. Un ejemplo de ello es la vida de Klara, la hermana de Gustav Klimt, amiga de Adolphine que se enfrenta a muchas dificultades para expresar sus ideas sobre la condición de la mujer y hacerse oir.

En un momento de la historia, Klara mantiene una conversación con Freud acerca de la obra de John Stuart Mill, El sometimiento de las mujeres:

“-¿Qué progreso puede haber si se cumple una de las premisas de Mill para la igualdad de los sexos: que la mujer casada pueda ganar lo mismo que su esposo? Tenemos que reconocer que ocuparse de la casa y de los hijos exige la dedicación completa de alguien, lo que quiere decir que cualquier trabajo fuera es impensable. Si la mujer ganase lo mismo que el hombre, ¿quien cocinaría, quién se ocuparía de las tareas domésticas, quién cuidaría a los niños?- preguntaba mi hermano.

-La sociedad tendrá que organizarse -repuso Klara-. Habrá que estructurarla sobre bases diferentes, para que nadie resulte perjudicado, y que las mujeres por fin dejen de estar sometidas.

-Aun suponiendo que tal reorganización fuera posible, ¿qué pasaría con las mujeres? Las mujeres son seres diferentes, no inferiores, pero sí completamente diferentes de los hombres. Cambiar su educación y lanzarlas a la lucha por ganar el sustento haría que la mujer perdiese toda su afabilidad y dulzura. Se perdería nuestro ideal de la feminidad.

-¿Y a quién le hace falta su ideal de la feminidad?- preguntó Klara, y mi hermano, incapaz de dar en ese momento con la respuesta adecuada, permaneció callado-. A nosotras no nos hacen falta los ideales inventados por los hombres, lo que necesitamos es libertad e igualdad.”

Sigmund Freud describe en sus cartas a Adolphine como una persona muy sensible, y su hijo Martin, que escribió un libro sobre la vida de su padre, en el que intenta explicar cómo eran las relaciones familiares, cuenta que, en la familia Freud, Adolphine estaba infravalorada, que todos la consideraban tonta y ridícula. En la novela el autor recrea su especial personalidad y sus dificultades para afrontar su vida, sus relaciones con los demás. Adolphine pasó siete años en un psiquiátrico de Viena llamado “El Nido”.

El capítulo en el que empieza a contar su experiencia en este hospital comienza con la frase: “Todas las personas normales son normales de la misma forma, mientras que cada loco lo es a su manera”.

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1 comentario

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Una respuesta a “La hermana de Freud

  1. Daniela

    lo estoy leyendo (todavía no lo termino) me gusta pero es raro, goce habla por freud en algunas partes, como esa discusión sobre el feminismo y eso particularmente no me gusta. Además deja pasar críticas al pasar sobre el psicoanálisis y uno realmente para criticarlo debe saber mejor a que van sus conceptos, no es nada fácil, yo estudio psicología y uno no puede quedarse con una forma de concebirlo y ya, se pueden sacar miles de interpretaciones de lo mismo y hay que hacer un estudio bien profundo del psicoanalisis para luego opinar de él. Hablar de la envidia del pene como si fuese solo eso, envidia, es medio básico y siento que eso es lo que hace goce en una parte. Es un concepto muy amplio que lleva a muchas cosas acerca del edipo y en realidad suena como algo negativo de la mujer pero no es así. Lacan también lo trabaja pero de otra forma. En fin, que se yo, es un tema dificil para meterse a opinar porque si.

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