Los detectives salvajes

Roberto Bolaño murió el 15 de julio de 20003, hace ahora 10 años. Este escritor y poeta chileno que vivió sus últimos años en Blanes, se convirtió tras su muerte en uno de los autores latinoamericanos más influyentes en la literatura actual.

Los detectives salvajes es la quinta novela de Bolaño y la que más me gusta con diferencia de toda su obra. Con ella  consigue el Premio Herralde de Novela  en 1989 y el Rómulo Gallegos un año después. Arturo Belano y Ulises Lima son sus protagonistas, los detectives salvajes. Detectives porque van en busca de la poesía, de Cesárea Tinajero, una poeta desaparecida en México entre 1975 y 1976, y salvajes, por la desmesura de sus andanzas  para encontrar las huellas de la escritora.

Los detectives salvajes 2La novela tiene tres partes, Mexicanos perdidos en México (1975)Los detectives salvajes (1976-1996) y Los desiertos de Sonora (1976). La primera parte es el diario de Juan García Madero y transcurre en México en 1975. García Madero es un particular estudiante de Derecho: “Estoy en el primer semestre de la carrera de Derecho. Yo no quería estudiar Derecho sino Letras, pero mi tía insistió y al final acabé transigiendo. Soy huérfano. Seré abogado. Eso lo dije a mi tío y a mi tía y luego me encerré en mi habitación y lloré toda la noche”. García Madero nos cuenta como conoce a Belano y Lima, a Lupe y a las hermanas Font y a un grupo de poetas, los “real visceralistas”.

En la segunda parte  aparecen las aventuras de los protagonistas a través de diferentes narradores que los conocieron y convivieron con ellos, sus parejas, sus compañeros de vivienda, de trabajo… Por ejemplo los primeros testimonios de Joaquín Font describen a Arturo Belano como romántico, a veces cursi y extravertido, y a Ulises Lima como radical, cordial e introvertido. Repasa los tipos de literatura que según él existen: literatura para cuando estás aburrido, literatura para calmados, para cuando estás triste, para cuando estás alegre, para cuando quieres conocer más y literatura para cuando estás desesperado. Según Font, esta última es la literatura que hacían Lima y Belano.

La tercera parte continúa la narración de García Madero donde había quedado al final de la primera. Junto con Lupe, Ulises Lima y Arturo Belano, García Madero huye hacia Sonora. Llegan allí siguiendo las huellas de la realista visceral original Cesárea Tinajero.

Desde su publicación Los detectives salvajes ha recibido una gran cantidad de elogios y de críticas. Ha sido comparada con Rayuela de Cotázar y considerada una de las más brillantes novelas mexicanas. Pero también ha generado enormes antipatías. Hay quien habla de esta novela como un ladrillo (tiene 609 páginas) insípido, una novela sobrevalorada.

Juan Villoro, escritor mexicano, dice sobre esta obra: “Los detectives salvajes son investigadores de la vida, investigadores de la experiencia, que están buscando vivir de manera artística, y que no necesariamente van a escribir una obra o van a pintar un cuadro; simplemente ellos son artistas de la vida. Creo que, en buena medida, por eso los libros de Roberto Bolaño, y en especial Los detectives salvajes, conectan tan bien con los lectores jóvenes que están tratando de entender la vida como una obra de arte”.

Santiago Gamboa en un artículo escrito en El País con motivo de este décimo aniversario de la muerte de Bolaño, comenta que sus personajes “buscan poetas frenéticamente, se enamoran de poetas y enloquecen como poetas. Ser detective es para él una forma de ser poeta”. Al contar la épica de los jóvenes poetas latinoamericanos, las páginas de Bolaño se llenan de ternura, de idealismo, de una contagiosa y bella ingenuidad.

J. Ernesto Ayala-Dip se pregunta por qué después de leer a Bolaño uno siempre tiene la sensación de haber leído a un gran clásico contemporáneo. “Una literatura voraz, tentacular, terriblemente de nuestro presente y majestuosamente de siempre. ¿Desde dónde escribe el autor de Los detectives salvajes? Su  observatorio hay que buscarlo en ese espacio que se extiende entre la literatura oficial y la marginal. El lugar inclasificable. El territorio de la pura euforia de narrar e inventar y de la absoluta conciencia de ser contemporáneo del horror y de esa hilarante parodia de existencia en la que estamos instalados.”

Para conocer mejor a Roberto Bolaño os recomiendo la lectura de una larga entrevista que, en la misma semana de suBolaño muerte, la periodista Mónica Maristain publicó en la edición mexicana de Playboy y en la que Bolaño habla de todo:

“¿Qué es la patria para usted?
-Lamento darte una respuesta más bien cursi. Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria”.

Hace ya muchos veranos que leí Los detectives salvajes y guardo muy buen recuerdo de aquellos días que pasé en compañía de sus personajes nómadas. Los detectives salvajes es a la vez un elogio y una parodia de las vanguardias latinoamericanas y es, sobre todo, una novela que celebra la poesía.

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