Por la escuela pública

Hace pocos días que acabó el curso y parte de la comunidad escolar está ya de vacaciones. Se irán cerrando los centros y habrá un descanso también para las movilizaciones y protestas promovidas por la “Marea verde”. Todos sabemos que en los últimos años la educación en nuestro país ha sufrido numerosos recortes. Ha aumentado el número de alumnos por aula, el número de horas lectivas de los profesores y han disminuido las becas y ayudas para libros, los recursos para la formación profesional, el número de profesores y sus salarios…

Por la escuela públicaHace tan solo unas semanas fue aprobado en Consejo de Ministros el proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE).  La séptima norma educativa en 35 años de democracia. En el preámbulo de la Ley se dice que el principal objetivo de esta reforma es mejorar la calidad educativa, partiendo de la premisa de que la calidad educativa debe medirse en función del “output” (resultados de los estudiantes) y no del “input” (niveles de inversión, número de profesores, número de centros, etc.) El proyecto propone toda una serie de medidas que a mi juicio promueven una educación segregadora (a los 11 años o 12 años, tras cursar primero de la ESO sin alcanzar los objetivos del curso, un chico o una chica puede ser catalogado ya como inservible para continuar los estudios), que infravalora el trabajo de los profesores estableciendo reválidas que serán realizadas, a falta de una mayor concreción en los desarrollos normativos, por agentes externos; y que considera la evaluación no como un instrumento para mejorar la calidad de la enseñanza sino para clasificar al alumnado y a los centros, pues habrá tablas comparativas de centros con buenos, regulares o malos resultados. 

La Ley Wert, además, consagra la segregación con la extensión de los conciertos educativos, garantizando conciertos a los centros privados que segregan al alumnado en función de su sexo. También equipara a la asignatura de Religión a materias troncales como Lengua o Matemáticas  ya que contará a la hora de pedir becas o de tener que repetir curso. Recordemos que el artículo 16 de la Constitución dice: “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.

La escuela de todos

Nadie puede discutir el papel que ha representado la escuela pública para lograr una enseñanza que no vaya dirigida a un niño o una niña privilegiados sino a todos los niños, al margen de su sexo, clase, raza, religión o capacidad. La enseñanza debe de ser pública para asegurar la igualdad de oportunidades y la atención a los menos favorecidos. También debe de ser laica, porque sólo así sus valores no estarán dictados por ninguna iglesia ni sujetos a dogmas particulares.

Estas vacaciones deben ser sólo un breve periodo de descanso para cargar las pilas y volver a hacer campaña por la defensa de la escuela pública y laica. La escuela pública no es un negocio.

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