Archivo mensual: julio 2013

Nueva estadística para la violencia de género

El ministerio de Sanidad prepara un nuevo cómputo para las estadísticas de la violencia machista. Solo incluirá en 2014 a las víctimas que “hayan sido hospitalizadas al menos 24 horas”. Deja fuera del registro un número de víctimas maltratadas ampliamente superior. Si una mujer  no es víctima de una agresión lo suficientemente brutal como para que sea hospitalizada no es maltrato. Ya sabemos que significará esto, que el número de mujeres víctimas de la violencia machista descenderá significativamente. Y lo que está claro es que las estadísticas se usan luego para destinar recursos, “menos recursos”,  es evidente.

Por otra parte tenemos que mencionar el riesgo de desprotección que corren las víctimas de la violencia de género con la nueva reforma local que prepara el Gobierno y que elimina de las competencias municipales las políticas de igualdad. La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, Inmaculada Montalbán, ha comentado lo alarmante de la situación: la labor de los ayuntamientos a la hora de ayudar a las víctimas de violencia de género es imprescindible y, con la modificación de la ley, esta función “corre peligro”.

A esta propuesta hay que añadir las políticas legislativas de Gallardón, en contra de las mujeres,  y la aprobación este martes de la norma que regula el acceso a tratamientos de fertilidad en la sanidad pública. Con esta nueva norma las mujeres solas y las parejas lesbianas quedarán fuera de estos tratamientos. Es significativo que en la primera propuesta se estableciera que sólo las parejas heterosexuales infértiles podrán beneficiarse de los tratamientos. El texto se ha modificado y ahora habla de “personas”. La exigencia de ser estéril significa que las mujeres que no tengan problemas biológicos no podrán acceder al servicio. Ha quedado claro lo que piensa la Ministra de Sanidad al respecto cuando declara:  “Y no creo que la falta de varón sea un problema médico”.

Hoy, el Grupo Parlamentario Popular ha rechazado  que la Ministra de Sanidad, Ana Mato, explique en el Congreso la decisión del Gobierno de dejar de financiar, a partir del 1 de agosto, ocho anticonceptivos de última generación.

Es evidente que, como dice la periodista Rosa María Artal, este gobierno no ama a las mujeres.

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Los detectives salvajes

Roberto Bolaño murió el 15 de julio de 20003, hace ahora 10 años. Este escritor y poeta chileno que vivió sus últimos años en Blanes, se convirtió tras su muerte en uno de los autores latinoamericanos más influyentes en la literatura actual.

Los detectives salvajes es la quinta novela de Bolaño y la que más me gusta con diferencia de toda su obra. Con ella  consigue el Premio Herralde de Novela  en 1989 y el Rómulo Gallegos un año después. Arturo Belano y Ulises Lima son sus protagonistas, los detectives salvajes. Detectives porque van en busca de la poesía, de Cesárea Tinajero, una poeta desaparecida en México entre 1975 y 1976, y salvajes, por la desmesura de sus andanzas  para encontrar las huellas de la escritora.

Los detectives salvajes 2La novela tiene tres partes, Mexicanos perdidos en México (1975)Los detectives salvajes (1976-1996) y Los desiertos de Sonora (1976). La primera parte es el diario de Juan García Madero y transcurre en México en 1975. García Madero es un particular estudiante de Derecho: “Estoy en el primer semestre de la carrera de Derecho. Yo no quería estudiar Derecho sino Letras, pero mi tía insistió y al final acabé transigiendo. Soy huérfano. Seré abogado. Eso lo dije a mi tío y a mi tía y luego me encerré en mi habitación y lloré toda la noche”. García Madero nos cuenta como conoce a Belano y Lima, a Lupe y a las hermanas Font y a un grupo de poetas, los “real visceralistas”.

En la segunda parte  aparecen las aventuras de los protagonistas a través de diferentes narradores que los conocieron y convivieron con ellos, sus parejas, sus compañeros de vivienda, de trabajo… Por ejemplo los primeros testimonios de Joaquín Font describen a Arturo Belano como romántico, a veces cursi y extravertido, y a Ulises Lima como radical, cordial e introvertido. Repasa los tipos de literatura que según él existen: literatura para cuando estás aburrido, literatura para calmados, para cuando estás triste, para cuando estás alegre, para cuando quieres conocer más y literatura para cuando estás desesperado. Según Font, esta última es la literatura que hacían Lima y Belano.

La tercera parte continúa la narración de García Madero donde había quedado al final de la primera. Junto con Lupe, Ulises Lima y Arturo Belano, García Madero huye hacia Sonora. Llegan allí siguiendo las huellas de la realista visceral original Cesárea Tinajero.

Desde su publicación Los detectives salvajes ha recibido una gran cantidad de elogios y de críticas. Ha sido comparada con Rayuela de Cotázar y considerada una de las más brillantes novelas mexicanas. Pero también ha generado enormes antipatías. Hay quien habla de esta novela como un ladrillo (tiene 609 páginas) insípido, una novela sobrevalorada.

Juan Villoro, escritor mexicano, dice sobre esta obra: “Los detectives salvajes son investigadores de la vida, investigadores de la experiencia, que están buscando vivir de manera artística, y que no necesariamente van a escribir una obra o van a pintar un cuadro; simplemente ellos son artistas de la vida. Creo que, en buena medida, por eso los libros de Roberto Bolaño, y en especial Los detectives salvajes, conectan tan bien con los lectores jóvenes que están tratando de entender la vida como una obra de arte”.

Santiago Gamboa en un artículo escrito en El País con motivo de este décimo aniversario de la muerte de Bolaño, comenta que sus personajes “buscan poetas frenéticamente, se enamoran de poetas y enloquecen como poetas. Ser detective es para él una forma de ser poeta”. Al contar la épica de los jóvenes poetas latinoamericanos, las páginas de Bolaño se llenan de ternura, de idealismo, de una contagiosa y bella ingenuidad.

J. Ernesto Ayala-Dip se pregunta por qué después de leer a Bolaño uno siempre tiene la sensación de haber leído a un gran clásico contemporáneo. “Una literatura voraz, tentacular, terriblemente de nuestro presente y majestuosamente de siempre. ¿Desde dónde escribe el autor de Los detectives salvajes? Su  observatorio hay que buscarlo en ese espacio que se extiende entre la literatura oficial y la marginal. El lugar inclasificable. El territorio de la pura euforia de narrar e inventar y de la absoluta conciencia de ser contemporáneo del horror y de esa hilarante parodia de existencia en la que estamos instalados.”

Para conocer mejor a Roberto Bolaño os recomiendo la lectura de una larga entrevista que, en la misma semana de suBolaño muerte, la periodista Mónica Maristain publicó en la edición mexicana de Playboy y en la que Bolaño habla de todo:

“¿Qué es la patria para usted?
-Lamento darte una respuesta más bien cursi. Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria”.

Hace ya muchos veranos que leí Los detectives salvajes y guardo muy buen recuerdo de aquellos días que pasé en compañía de sus personajes nómadas. Los detectives salvajes es a la vez un elogio y una parodia de las vanguardias latinoamericanas y es, sobre todo, una novela que celebra la poesía.

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Por la escuela pública (2)

El pasado domingo en el suplemento Negocios del diario El País, pude leer un excelente artículo titulado Educación: cambiarlo todo para que todo siga igual de los catedráticos de economía Jesús Fernández-Villaverde y Luis Garicano.

Los autores plantean que tras tantas reformas educativas seguimos sin cambiar una cuestión clave en la educación: el protagonismo de la memorización y la rutina como método educativo. “La educación en España enfatiza la memoria, la repetición de tareas, la actitud pasiva del estudiante y la “dificultad” como un objetivo en sí mismos” Demasiados estudiantes españoles no saben construir un argumento, escribir, presentar en público o analizar datos.

estudiandoLa falta de medios y nuestra mentalidad han influido negativamente. La educación en España nunca ha contado con los apoyos suficientes. Formar estudiantes creativos es más costoso que dictar apuntes y todavía encontramos a profesores que presumen de que en su asignatura solo  aprueban el 10% de sus alumnos. Por otra parte, la selección de los funcionarios de las Administraciones públicas se sigue realizando por medio de un sistema de oposiciones decimonónico donde es más importante memorizar que demostrar la habilidad para contrastar hipótesis o resolver problemas. Lo que quieren los estudiantes es que les den “los apuntes” para poderlos fotocopiar, memorizarlos y olvidarse de ellos lo más rápidamente posible.

En definitiva, el interés de todos por controlar la educación tiene quizás más que ver con la obsesión de crear “adeptos”, y para ello qué mejor que un sistema de aprendizaje que consiste en “repite lo que te he dicho y no cambies ni una coma”, que con promover la descentralización de la información, la capacidad de encontrarla y analizarla.

Pero estas cuestiones no se plantean en la reformas. En la novela de Lampedusa El Gatopardo, el personaje de Tancredi declara a su tío Don Fabrizio la conocida frase: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie“. Siete reformas educativas en 35 años (1980, 1985, 1992, 1995, 2002, 2006 y 2013) y estamos en las mismas.

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Por la escuela pública

Hace pocos días que acabó el curso y parte de la comunidad escolar está ya de vacaciones. Se irán cerrando los centros y habrá un descanso también para las movilizaciones y protestas promovidas por la “Marea verde”. Todos sabemos que en los últimos años la educación en nuestro país ha sufrido numerosos recortes. Ha aumentado el número de alumnos por aula, el número de horas lectivas de los profesores y han disminuido las becas y ayudas para libros, los recursos para la formación profesional, el número de profesores y sus salarios…

Por la escuela públicaHace tan solo unas semanas fue aprobado en Consejo de Ministros el proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE).  La séptima norma educativa en 35 años de democracia. En el preámbulo de la Ley se dice que el principal objetivo de esta reforma es mejorar la calidad educativa, partiendo de la premisa de que la calidad educativa debe medirse en función del “output” (resultados de los estudiantes) y no del “input” (niveles de inversión, número de profesores, número de centros, etc.) El proyecto propone toda una serie de medidas que a mi juicio promueven una educación segregadora (a los 11 años o 12 años, tras cursar primero de la ESO sin alcanzar los objetivos del curso, un chico o una chica puede ser catalogado ya como inservible para continuar los estudios), que infravalora el trabajo de los profesores estableciendo reválidas que serán realizadas, a falta de una mayor concreción en los desarrollos normativos, por agentes externos; y que considera la evaluación no como un instrumento para mejorar la calidad de la enseñanza sino para clasificar al alumnado y a los centros, pues habrá tablas comparativas de centros con buenos, regulares o malos resultados. 

La Ley Wert, además, consagra la segregación con la extensión de los conciertos educativos, garantizando conciertos a los centros privados que segregan al alumnado en función de su sexo. También equipara a la asignatura de Religión a materias troncales como Lengua o Matemáticas  ya que contará a la hora de pedir becas o de tener que repetir curso. Recordemos que el artículo 16 de la Constitución dice: “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.

La escuela de todos

Nadie puede discutir el papel que ha representado la escuela pública para lograr una enseñanza que no vaya dirigida a un niño o una niña privilegiados sino a todos los niños, al margen de su sexo, clase, raza, religión o capacidad. La enseñanza debe de ser pública para asegurar la igualdad de oportunidades y la atención a los menos favorecidos. También debe de ser laica, porque sólo así sus valores no estarán dictados por ninguna iglesia ni sujetos a dogmas particulares.

Estas vacaciones deben ser sólo un breve periodo de descanso para cargar las pilas y volver a hacer campaña por la defensa de la escuela pública y laica. La escuela pública no es un negocio.

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