Eliminar fronteras

En un artículo publicado en diario El País en noviembre del año pasado, Gustavo Martín Garzo comenta que en una visita que realiza a Jerez, una ciudad del Estado mexicano de Zacatecas, visitó la casa museo del poeta Ramón López Velarde. La casa es una casa que habla y en la que se escuchan poemas. Y se escucha, sobre todo, uno de los poemas más conocidos de López Velarde, el que dedicó a su patria natal, el titulado Suave Patria. Nos dice Martín Garzo que Octavio Paz escribe que la patria de López Velarde no es una realidad histórica o política, sino de la intimidad. Por eso en los versos de este poema no hay proclamas ni invocaciones a la raza o los héroes. Ramón López Velarde se limita a evocar el México en el que le tocó vivir. Habla de un paraíso de compotas, del relámpago verde de los loros, de la honda música de la selva y del santo olor de las panaderías.

La única patria decente, dice Fernando Savater, es la infancia. Martín Garzo añade que todos tenemos una patria así. En ella están los lugares en los que vivimos, la lengua con la que aprendimos a nombrar el mundo y a disipar el miedo a la ausencia de los seres amados.

“Esa patria oculta, secreta, nada tiene que ver con las banderas, los himnos, las fingidas lecciones de la historia, los tertulianos y los equipos de fútbol que pueblan esos parques temáticos a que tan proclives son todos los patriotismos. Tiene que ver con aquello de lo que no somos dueños, representa lo más íntimo y escondido de cada uno, pero es también la puerta por la que entra en nosotros el mundo con toda su diversidad.”

Patriotismo de IcavotEn “Mr. Wilcox está acabado” uno de los microensayos que componen la obra Todo a mil del filósofo Javier Gomá, el autor señala que hay veces en que la Historia no se comporta como todos esperan, porque el hombre descubre una verdad nueva que todos los siglos anteriores ignoran y entonces “lo-que-siempre-ha-sido-así”, lo que enseña la Historia, lo que todos los sabios dicen está equivocado. Gomá asegura que todo el siglo XX es una impugnación de la unión entre sociedad y desigualdad, y que la verdad que se descubre ahora es la de la dignidad de todo hombre por igual. Muchos filósofos a lo largo de los siglos escribieron sobre la dignidad de los hombres pero su doctrina sólo se aplicaba a algunos hombres, por eso destaca la novedad de la nueva dignidad igualitaria.

La posada sin fronteras de Scott´s Foto Café“Los hombres somos una combinación de circunstancias y atributos, algunos compartidos con los demás y otros exclusivos nuestros (…) Podemos elegir dónde reside lo humano, si en lo que nos iguala o en lo que nos diferencia. Durante siglos hemos hecho de la diferencia -social, racial, cultural, sexual- el criterio de determinación de lo humano. La dignidad democrática, en cambio, remite a la esfera privada todos esos rasgos individualizadores, convirtiéndolos (a estos efectos) en accidentales, y establece como principio único la igual identidad de todo hombre”

En este tiempo de efervescencias nacionalistas de toda índole, me pregunto por qué tantas personas dedican su tiempo y energía a buscar argumentos que dividen, diferenciadores… Al fin y al cabo, encontrar semejanzas o diferencias es sólo una cuestión de selección entre los infinitos aspectos que configuran lo humano.

Mi patria tiene mucho más que ver con la que describe Martín Garzo y mi apuesta va más por eliminar fronteras que por crearlas.

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