La novela de ajedrez

Acabo de leer que el compositor español Cristóbal Halffter ha estrenado hoy en Alemania una nueva ópera. Es su tercera ópera y está dedicada a La novela de ajedrez de Stefan Zweig.

Stefan Zweig fue un escritor famoso en su época. Ningún otro autor vendía más libros que él y sus obras fueron traducidas a muchísimos idiomas. Triunfó sobre todo por una serie de ensayos biográficos sobre algunos de sus escritores preferidos: Dostoyevski, Hölderlin, Nietzsche… También con las biografías de María Antonieta o María Estuardo. Fue también poeta y traductor, y pronto comenzó a escribir relatos y novelas. Este escritor austriaco y judío, que tuvo que exiliarse y que se suicidó en Brasil atrapado en la angustia y el pesimismo que le producía la desaparición del mundo que amaba, nos descubre como nadie las pasiones ocultas de sus personajes.

Novela de ajedrezJusto antes del fin escribió su magnífico libro de memorias El mundo de ayer y también  Novela de ajedrez, una de sus obras más conocidas y una de las que más me gustan, un relato perfecto en el que mostraba su sutil repulsa hacia el nazismo. A bordo de un barco que se dirige a Buenos Aires  un campeón mundial de ajedrez pierde una partida ante un misterioso personaje, un hombre culto apresado por la Gestapo pero que supo conservar su integridad y libertad interiores en su cautiverio gracias al ajedrez.

Ahora se estrena una ópera partiendo de esta novela. Halffter asegura que “esta es una obra que alerta sobre los fantasmas de Europa, sobre sus locuras colectivas, sobre el riesgo de aniquilación que él contempló”.

“Nada que hacer, nada que oír, nada que observar; el entorno de la nada, el vacío total, sin espacio y sin tiempo. Me paseaba arriba y abajo y conmigo iban los pensamientos, arriba y abajo. Una y otra vez, arriba y abajo. Pero incluso los pensamientos, por muy etéreos que parezcan, requieren un punto de apoyo, pues de lo contrario giran y giran en torno a sí mismos, en un torbellino sin sentido; tampoco ellos soportan la nada. Desde la mañana a la noche se está a la espera de algo que nunca llega. Se espera y se espera. Y no ocurre nada. Y se sigue esperando, y esperando, y esperando… y pensando, y pensando, y pensando.. hasta que duelen las sienes. Y no ocurre nada. Y estás solo. Solo… Solo…” (Novela de ajedrez. Editorial Acantilado. Pág. 48,49)

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