La ridícula idea de no volver a verte

Rosa Montero leyó el diario que Marie Curie escribió con motivo de la muerte de su esposo. Pierre y Marie llevaban once años casados y tenían dos hijos, la menor de catorce meses. Pierre había salido por la mañana camino del trabajo, tuvo una comida con colegas y cuando iba de vuelta al laboratorio donde trabajaba, resbaló y cayó delante de un pesado carro de trasporte de mercancías. Falleció en el acto. Escribir sobre el dolor que te causa la pérdida de la persona a quien amas es muy complicado. “El verdadero dolor es indecible. (…) Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero que te arranca es la palabra.” Rosa Montero perdió a su marido en mayo de 2009.

La ridícula ideaInspirada por el diario y después de leer varias biografías de Madame Curie, Rosa Montero se plantea contar la historia de Marie a su manera. La ridícula idea de no volver a verte es una mezcla de ensayo, biografía y testimonio personal. “Yo ahora sé que escribo para intentar otorgarle al Mal y al Dolor un sentido que en realidad sé que no tienen”. “Todos necesitamos la belleza para que la vida nos sea soportable. Lo expresó muy bien Fernando Pessoa: La literatura como el arte en general, es la demostración de que la vida no basta.”

En la época de Madame Curie a las mujeres no se les permitía hacer casi nada. Marie tuvo una vida muy difícil desde siempre, ni siquiera tuvo un país propio cuando nació: en 1867 Polonia no existía, estaba dividida entre Rusia, Austria y Prusia. En Varsovia, su ciudad, que se encontraba bajo el gobierno de los rusos, estaba prohibida la lengua y la represión era muy fuerte. Al parecer le gustaba mucho la literatura y escribir y pensó en dedicarse a ello, pero se decidió al final por la física y la química. Fue una magnífica alumna en su instituto pero a pesar de eso no podía seguir estudiando porque en la Polonia ocupada las mujeres tenían prohibido el acceso a la universidad. Se marchó a Francia a trabajar como institutriz. No tenía más remedio, eso o escoger alguna de las tres ocupaciones tradicionales para las mujeres: monja, puta o viuda. Marie fue la primera mujer que se licenció en ciencias en la Sorbona, la primera en doctorarse en ciencias en Francia, la primera en tener una cátedra, la primera mujer que enseñó en la universidad, la única mujer que ha ganado dos Premios Nobel: uno de física en 1903 junto con su marido, y otro de química, en 1911, en solitario. Desde el comienzo de los Nobel hasta el año 2011 se han llevado el premio 786 hombres por sólo 44 mujeres y además la inmensa mayoría de ellas fueron de la Paz y de Literatura.

MarieCurie

En 1898 los Curie hallaron primero el polonio, cuatrocientas veces más radioactivo que el uranio, y poco después el radio, tres mil veces más potente. Marie Curie jamás mencionó las dificultades con las que se tuvo que enfrentar por el hecho de ser mujer. Por ejemplo, en la lucha por el Nobel cuatro conocidos científicos redactaron una carta oficial proponiendo a Pierre Curie y a Henri Becquerel para el Premio Nobel de Física de 1903, por el descubrimiento del polonio y del radio, sin hacer absolutamente ninguna mención a Marie. Al final y por la petición expresa de su marido, fue añadido su nombre, aunque el dinero que recibieron por el premio fue sólo el correspondiente a una persona. Y cuando les entregaron el galardón el único que subió al escenario y el único que habló fue Pierre. Unos años más tarde, en 1911, la Academia de la Ciencia rechazó su candidatura y un periódico de la época publicó que Marie era “alguien peligroso, un espécimen de voluntad perversa e inapropiada ambición que podría resultar nocivo para la Academia”.

Rosa Montero utiliza a Madame Curie como un paradigma, un arquetipo de referencia con el que poder reflexionar sobre los temas que le rondan insistentemente por la cabeza. “Hablo de nuestros conflictos con la identidad de género. Los nuestros y, por añadidura, los de los hombres, que también andan perdidos. Pero que ese pantano lo explore un varón”. Habla del duelo y del dolor, “En España, y yo también lo hacía, cuando se muere alguien, llegan tus amigos y te dicen ‘Llora, llora’ sin entender que estás agotada, tan noqueada que no encuentras las lágrimas. Y a los dos o tres meses, justo cuando tú estás empezando a llorar, todo el mundo empieza a decirte ‘Venga, se acabó, vete al cine, alegría, alegría’. Los duelos son muy largos, no hay recetas, que cada uno haga lo que pueda. Dos años después te sigue doliendo la pérdida, pero el duelo tampoco es un túnel cerrado, la vida es tan maravillosa que incluso en esos momentos cualquier cosa te esponja el corazón y puede hacerte feliz a ratos. Hay que saber cómo colocar el dolor y cómo reinventarse porque ya no volverás a ser la misma”.

La ridícula idea de no volver a verte es una lectura muy recomendable, por su acercamiento a la fascinante Madame Curie, por sus detalles autobiográficos, por la forma en la que la autora conjura el dolor de la pérdida con las palabras.

Rosa Montero ha incluido al final del libro el diario de Marie Curie, también fotografías relacionadas con lo que va contando y una lista de “hashtags”, #Ambición, #Culpa y #HonrarALosPadres, #Hacerloquesedebe, #LugarDelaMujer, #Palabras, #Mutante,#Raros…

La ridícula idea de no volver a verte.  Rosa Montero.  Editorial Seix-Barral, 2013.  240 páginas.
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