Poesía

El 21 de marzo no es sólo el comienzo de la primavera, este día se celebra también el Día Mundial de la Poesía. La UNESCO que es la encargada de establecer los Días Mundiales de… proclamó este día, que viene celebrándose desde el año 2000, buscando dar un impulso social a la poesía como medio de poner en valor el respeto y la tolerancia y queriendo ser un homenaje a las personas que sólo con la palabra como herramienta intentan mejorar el mundo. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO declaró que “los poetas acompañan los movimientos cívicos y atinan tanto a sacudir las conciencias por las injusticias del mundo como a conmoverlas por su belleza”.

Poiesis, el término griego del que deriva la palabra poesia, significa “creación”. Platón en su obra El Banquete lo define como «la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser». La poesía convierte el pensamiento en materia.

Liquidación por reformasHace un par de semanas asistí a la presentación de Liquidación por reformas, el último libro de poemas de Ginés Aniorte. El poeta murciano (Sangonera la Verde, 1960) publica en esta obra poemas pertenecientes a Los azares (2006) y Nosotros (2009) que, por diversas razones, no fueron incluidos en su momento en esos libros, y otros poemas sueltos que no encajaban tampoco en su última obra publicada. Por eso lo de “liquidación”. Nos contaba Ginés que quiere cerrar una etapa y que ahora dedicará mucho más tiempo a leer y, tal vez, sólo tal vez, decida escribir después de un tiempo “en barbecho” algo en prosa. Estas son las “reformas”.

Desde hace casi diez años leo a este escritor preocupado por el paso del tiempo y por la cotidianidad. Poeta evocador, reflexivo y cercano, al que animo a leer y con cuya obra me uno a esa mundial celebración de la poesía.

SABIDURÍA

Mi padre fue pastor

cuando tenía siete u ocho años.

No fue a la escuela nunca

y escribe a duras penas su nombre cuando firma

-eso sí, con el garbo

y la elegancia propia del que, a su modo, sabe

que la caligrafía y la sintaxis

nunca fueron espejos que muestran las virtudes-.

No hizo falta que nadie lo instruyera

para llegar a ser un hombre justo

y parecerse a un sabio

de esos que, en Oriente, albergan en su calma

la erudición moral que los distingue.

Si lo pensamos, hay

una sabiduría natural -ajena a toda lógica-

que niega la enseñanza,

la que se adquiere a solas

tratando con la vida y con el mundo.

No hay diploma ni título

que acredite la honra y la decencia.

Si a los ojos lo miro,

puedo leer en ellos

lo que escribir no sabe con mano temblorosa.

Ginés Aniorte. Liquidación por reformas. Editorial Renacimiento. 2013

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