Pero ¿es cierto?

Ya han pasado las fiestas, días de disfrutar con la familia, los amigos, la comida, los regalos… días de mirar hacia atrás y hacia adelante. Ya ha comenzado un nuevo año y hemos vuelto a la actividad cotidiana.

No he podido leer mucho estos días pero entre fiesta y fiesta leí “Next. Sobre la globalización y el mundo que viene” de Alessandro Baricco. En este librito (cuatro artículos que publicó en el periódico La Repúbblica) Baricco se plantea qué es eso de la globalización y para poder contestar a esta pregunta analiza distintos ejemplos. Comienza la reflexión sobre cada uno de ellos preguntándose si son ciertos. Nos dice, y esto es realmente algo que me ha interesado mucho y lo que quiero comentaros hoy, que “preguntarse si las cosas son ciertas antes de preguntarse qué pensamos sobre ellas es un ejercicio que suena incluso ingenuo, de tan pasado de moda como está. La verdad de los hechos ha sido obligada a retroceder (…)”

Boca de la verdad

Comparto con Alessandro Baricco la opinión de que nos preocupamos poco por comprobar si una información es cierta. Nuestro interés por preguntarnos el cómo, el cuándo y el por qué, es mínimo. En general sólo esperamos que la verdad de los hechos sea algo que suene a verosímil. Tomamos como verdaderos numerosos comentarios porque dicen lo que queremos oír, porque los emiten personas a las que les concedemos credibilidad porque los consideramos expertos, porque ven las cosas como nosotros e incluso, porque tienen nuestras mismas ideas políticas. Si además los argumentos que se nos presentan se apoyan en números, mejor; si los dice una firma de prestigio, estupendo; y si vienen avalados por la “investigación” de una institución a la que se le supone fama, aunque no la conozcamos y no sepamos con qué criterios  ha realizado su estudio, fabuloso. Es cierto, la manera en la que formulamos los hechos nos da más o menos credibilidad ante nuestros interlocutores.

Muchos de vosotros sabréis que hace más de un año El Mundo Today publicó una noticia en la que anunciaba que Adolfo Domínguez iba a diseñar los uniformes del Ku Klux Kan. El entonces columnista de 20 Minutos, Manolo Saco (periodista de prestigio que fue primer redactor de la revista Cambio 16, jefe de la sección de Economía, y, posteriormente, de Cultura y Sociedad de los Servicios Informativos de TVE, subdirector del diario El Sol, columnista del diario El Público y que en la actualidad colabora como bloguero en http://www.eldiario.es) publicó en ese periódico gratuito una columna criticándolo por ello sin haber contrastado la información. Una vez descubierto el error, Manolo Saco pidió disculpas y 20 Minutos retiró su columna. Entre los argumentos que Saco establecía para excusar su metedura de pata era que no le sorprendió que Domínguez pudiera hacer eso después de saber que, el diseñador gallego, se había apuntado a la moda ultraliberal de proponer el despido libre de los trabajadores, “sin trabas administrativas ni judiciales”, como una de las ocurrencias para la modernización del mercado de trabajo. El periodista no comprobó el origen de la noticia y se dejó llevar por el prejuicio.

Está claro que no es lo mismo decir “He llegado a mi cita a las diez” que “He llegado tarde a mi cita”.  En el primer caso he hecho una descripción de un hecho y en el segundo he emitido un juicio. Cuando emitimos un juicio estamos hablando de la manera en la que vemos el mundo, de lo que opinamos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. No siempre sabemos distinguir entre un hecho y una opinión.

Volvamos a Baricco. En su obra sobre la globalización nos pone varios ejemplos muy clarificadores. Elijo este párrafo de un acreditado libro sobre la globalización que cita:  «Se ha argumentado a menudo que en los países más pobres las inversiones extranjeras favorecerían un aumento de los salarios, pero una investigación del Boston Globe sobre la conducta de las grandes empresas americanas en el extranjero ha demostrado que “lejos de aumentar el nivel de vida, dichas empresas parecen adoptar en general pagas que no superan el salario mínimo existente en el lugar”. »  La investigación la hace un periódico y no sabemos en que consiste, y dice que ha demostrado que las grandes empresas (¿cómo de grandes?, ¿cuántas?) “parecen”  (¿han demostrado que parece?) adoptar “en general” … Demasiado grave para decir “en general”.

Es necesario ir a las fuentes, contrastar la información, preguntarnos más a menudo: pero ¿es cierto?.

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