Archivo mensual: abril 2012

La muerte de Virginia

“Para la mayoría de los hombres, (…) hay tres modos de resignarse a la impotencia de controlar nuestro destino o afectar de algún modo el curso de los acontecimientos: el primero que es el que adopta la gran mayoría de las personas desde que nace hasta que se muere es no darse por enterado, vivir lo mejor posible, ganarse la vida, casarse, ingresar en un club (…) El segundo modo de ordenar la vida en un mundo y un universo que ellos tienen por hostiles es el que adoptan una minoría de personas extremadamente inteligentes y sensibles (…) Son derrotistas: dejan de luchar, giran sobre si mismos (…) El tercer modo es el que, al igual que muchas otras personas y no tanto conscientemente como por un rasgo innato de mi carácter, he seguido yo. No puedo desentenderme del mundo; no puedo resignarme del todo a mi destino; en algún sitio en la boca del estómago hay una chispa de fuego o de calor que en cualquier momento puede convertirse en llamas y obligarme violentamente a seguir algún camino o perseguir algún fin (…) en contra de los cálculos de la razón o la probabilidad” Leonard Woolf.

Tengo que reconocer que caí en la trampa y que comencé a leer esta obra atraída por su título: la muerte de Virginia. Soy una gran admiradora de Virginia Woolf y me atrajo la idea de leer lo que su marido pudo escribir evocando los últimos meses de su vida, angustiada por acabar su última novela, sobrepasada por los acontecimientos (el avance del nazismo) y demás circunstancias que finalmente propiciaron su suicidio ahogándose en el río Ouse. Sin embargo este emocionante libro de memorias me atrapó desde el principio por la personalidad del propio autor y sus recuerdos de un periodo convulso de la historia comprendido entre 1939 y 1969, año de su muerte. Leonard Woolf, editor, escritor y político nos cuenta sus dificultades y problemas en la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, el importante trabajo que desarrolló en la Editorial que fundó con su mujer, Hogarth Press, así como su labor política en el seno del partido laborista inglés. Con Woolf creo que aunque desde el punto de vista del universo nada humano tiene la menor importancia, en la vida personal de cada cual, ciertas cosas poseen una importancia inmensa: las relaciones humanas, la felicidad, la verdad, la belleza o el arte, la justicia y la clemencia. Lo que equivale a decir con Montaigne “lo importante no es llegar, sino el viaje”.

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El cuarteto Ebéne

Conocí al cuarteto francés Ebéne a través de Antonio Muñoz Molina y su blog “Escrito en un instante”. El escritor comenta la actuación de estos magníficos músicos interpretando obras de Mozart y de Beethoven pero lo que más le emociona es cuando al final del concierto tocan una serie de improvisaciones de temas muy conocidos de pop y jazz. Después de ver el video con el que Muñoz Molina ilustra su entrada, no dejé de escuchar al cuarteto durante un montón de días. Su particular interpretación de la canción de Bruce Springsteen Streets of Philadelphia me parece verdaderamente especial.

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